La historia de Bennu, la amiga de Sherazade en Las mil y una noches

Es la arquitecta amiga de protagonista en la novela, quien sufre por un amor no correspondido. Conocé la historia de Ceyda Düvenci, mujer que fue Miss Turquía en 1997.
Martes 17 de febrero de 2015
Ceyda Düvenci es la actriz que, cada noche, se pone en la piel de Bennu, la incondicional amiga de Sherezade, esa mujer que siempre está predispuesta a escuchar los dramones de su amiga, la persona que conoce sus secretos y una de las pocas que apuesta a un romance entre Sherezade y Onur.

Ceyda nació el 16 de abril de 1977 en Bursa. Alumna aplicada, pronto se dedicó de lleno a sus estudios, y así fue como ingresó a la Universidad de Ciencias Económicas.

Pero su belleza y su gracia natural la llevaron por otros caminos y en 1995 incursionó por primera vez en el mundo de la televisión. Sin embargo, la fama llegaría dos años más tarde cuando fuera elegida Miss Turquía 1997.

Además de haberse convertido en una de las actrices turcas más reconocidas en el mundo, Ceyda no tiene costosos caprichos de diva, sino que disfruta de cuestiones cotidianas, al menos eso es lo que declara en su cuenta de Instagram:"no puedo vivir sin mi hija, leer un libro, escuchar música y sin el amor...".

En cuanto al amor, en 2013 Ceyda protagonizó un mediático divorcio de su segundo esposo y padre de su hija (un acaudalado empresario llamado Engin Akgün). Por entonces, cuando la noticia salió a la luz, tanto la actriz como su ex marido declararon a la prensa:"Hemos pasado por momentos muy difíciles como la salud de nuestra hija, y hemos luchado, pero estamos cansados. Nuestro matrimonio ha terminado de una manera civilizada". Lo cierto es que Melissa, la niña fruto de la unión, había nacido con problemas de salud, lo que obligó a la pareja a enfrentar duras situaciones.

Pero Ceyda nunca bajó los brazos, siguió adelante con su rol de madre y su carrera, que le permitió participar de la versión turca de Amas de casa desesperadas donde interpretó a Lynette (Leyla, en Turquía).

Dueña de una belleza innegable, Ceyda hoy disfruta de los placeres más simples de la vida: juegos con su hija, salidas con amigos y una carrera por demás exitosa.