Testigo del caso Nisman tiene miedo: "Quiero protección"

Se trata de Natalia Jimena Fernández, la joven de 26 años que presenció el operativo policial en la vivienda de Alberto Nisman y denunció presuntas irregularidades en ese procedimiento.
Martes 17 de febrero de 2015



Natalia Jimena Fernández, quien presenció el operativo tras la muerte del fiscal federal Alberto Nisman en el departamento de Puerto Madero y denunció presuntas irregularidades en ese procedimiento, admitió hoy que tiene "miedo" tras sus afirmaciones y reclamó "algún tipo de protección".


La joven de 26 años, quien trabaja en un restaurante cercano al lugar donde vivía el fiscal y fue convocada como testigo en la escena del hecho por la Prefectura, remarcó que contó "la verdad", afirmó que su relato "no es ningún cuento de fantasía" y respondió las críticas de la fiscal del caso, Viviana Fein: "Yo me voy a hacer cargo de lo que digo".

"Vivo asustada", dijo la joven por radio Mitre tras denunciar numerosas irregularidades en el procedimiento reflejadas por el diario Clarín.

En tanto, la fiscal que investiga el caso Nisman, Viviana Fein, aseveró que "esta persona está mintiendo" y la desafió a "que se haga cargo de lo que dice".

Fernández reconoció tener "miedo" y que le "gustaría tener algún tipo de protección", y reveló haber sufrido episodios "extraños" en los últimos días en su trabajo como camarera.

Y comentó que recibió "tres o cuatro promociones extrañas" por teléfono que le llamaron la atención, aunque reconoció no saber "si se pone en juego la paranoia" en estos episodios.

"Me ha pasado estar trabajando y me digan: '¿vos sos Natalia, la testigo?'" en dos ocasiones en su lugar de trabajo de parte de dos hombres de alrededor 40 años.

Asimismo, sostuvo: "Tengo miedo y me gustaría tener algún tipo de protección, porque no estoy segura".

La chica dijo que su relato de lo ocurrido en el departamento del fiscal mientras se recogían pruebas entre la noche del 18 y la madrugada del 19 de enero "no es ningún cuento de fantasía" y para probar su presencia en el lugar tomó con su celular una foto de la camilla en la que se retiró el cuerpo de Nisman.

"No es mi intención ser partícipe de esto, estoy acá porque no tuve suerte esa noche", manifestó la joven, quien junto a una compañera, tras salir del bar donde trabaja, fue interceptada en forma aleatoria para ser testigos.
Fernández remarcó que "no tengo nada en contra" de la fiscal "ni tengo posturas políticas ni tengo nada en contra de nadie".

Destacó que está "a disposición" de la Justicia para declarar lo que contó en los medios y, reiteró: "Lo que yo conté es lo que viví, lo que vi, es la verdad".

En la nota que dio a Clarín relató que tras permanecer varias horas en el departamento de Nisman cuando se procesaba la escena del crimen pidió que dejaran retirarse a su amiga, de 21 años, porque tenía que viajar y llamaron como segundo testigo al encargado del edificio.

Añadió que "una de las cosas más locas" fue que "en un momento apareció un tipo vestido de astronauta (por un perito), con otro que traía un polvo negro de huellas que había marcado". "Los 'astronautas' traían el celular del fiscal que no paraba de vibrar. Dijeron que nadie lo tocara y que era prueba. Lo pusieron ahí nomás y una mina de

Prefectura lo agarró como si nada porque no paraba de sonar", relató.

"Yo misma empecé a decir 'no, no, dijeron que no lo toquen, es el teléfono del tipo al que mataron'. La mina soltó el teléfono y hubo carcajadas", añadió.

Luego detalló que "había como 25 carpetas que decían 'causa' y 'secreto'", algunas de las que le hicieron firmar para certificar la recolección de pruebas, ya que aclaró que el acta del testimonio tuvo que ir a firmarla el 20 de enero.

Añadió que "había más papeles y ellos (por los peritos) me mostraban que eso estaba tal cual lo habían encontrado", contó Fernández, pero aseguró que la "hicieron firmar sobre esos papeles, y los marcaban, leían cosas, nombres en arameo, y de la AMIA, marcaban con indelebles y hacían un resumen".

Agregó que "estaba muerta de sueño" y el encargado del edificio le "ofreció café". Y "el café era de la cafetera que estaba frente a la mesa de papeles. Era la cafetera de Nisman".

Con relación al cadáver del fiscal, contó que "metieron" en el departamento una "camilla y en ella sacaron el cuerpo". "Eran como las 3.30. Estaba envuelto en una bolsa negra. Se lo llevaron para la derecha, pero a los 15 minutos lo volvieron a meter y se lo llevaron para la izquierda. 'No boludo, por acá no. Es por allá', decían con risas. Y después -dijo-, cuando lo metieron en el departamento no vi por dónde lo sacaron".

También dijo haber visto que los peritos se llevaron sábanas y trapos "sucios", pero no sabe con qué. Fernández precisó por Mitre que alguien de Amnistía Internacional "se me apareció en mi trabajo" una semana y media después del hallazgo del cadáver, le mostró "una credencial amarilla" y le dijo que "me iba a dar protección pero le tenía que dar todos los detalles de lo que estaba pasando". Incluso indicó que le ofrecieron al penalista Fernando Burlando para que sea su abogado.

Pero desde Amnistía negaron tal ofrecimiento y señalaron que van a investigar de qué se trató.
En tanto, Fein dijo que "esta persona está mintiendo. Todo lo que está diciendo no es reproducción de lo que ocurrió el día del hecho".

"No puede haber ningún clima de jarana con semejantes sucesos que cuando me convocaron no lo podía creer. Todo lo que está documentado en la causa es el reflejo de lo que realmente se realizó estando la familia (de Nisman) presente", añadió "Que se haga cargo de lo que dice. Es una novela, es absurdo. ¿De qué pititos están hablando? No puedo ni debo tomar en mis manos ni siquiera la vaina. Ningún fiscal de la nación puede tomar nada con las manos", enfatizó al desmentir otra acusación de la chica sobre la existencia de varios casquillos de bala.

Además, precisó que "el cuerpo de Nisman salió resguardado desde la puerta del departamento por mi secretario, Bernardo Chirichella. Esto es una novela, con todo respeto se lo digo.