“Pegó en el palo, pero metió un montón de goles”

Leonardo Sbaraglia habló Relatos Salvajes tras los Oscar. La película que protagonizó junto a un gran elenco no pudo quedarse con el premio pero el actor destacó la repercusión que tuvo en todo el mundo.
Lunes 23 de febrero de 2015
No pudo ser, pero nadie quita lo bailado, dicen. La emoción de haber llegado tan lejos y ocupar los primeros planos hace que “Relatos Salvajes” quede como una de las grandes películas de la historia del cine nacional. Después de perder el premio Oscar con el film “Ida”, uno de los protagonistas de la cinta de Damián Szifrón destacó los logros obtenidos desde su estreno.

"La gente me dice 'estoy haciendo puchero'. Está todo el mundo muy pendiente. No haberlo ganado como te decía antes para mí no cambia mucho", comenzó Leonardo Sbaraglia, en diálogo con AM.

"Pegó en el palo, pero metió un montón de goles. No nos tocó el Oscar, pero nos van a tocar un montón de otras cosas", manifestó el actor sobre la película que sí pudo obtener el premio Goya y que rompió todos los números: ya la vieron cerca de 450 mil espectadores y se transformó en la película más vista de la historia del país.

Más allá de que la preciada estatuilla se fue para Polonia, el reconocido actor recordó la buena repercusión que está teniendo la película en el exterior: “Va a seguir haciendo una carrera increíble. El estreno en Estados Unidos salió con muy pocas copias y parece que reventó. O sea que seguramente van a ampliar las copias la semana que viene".

En su relato, Sbaraglia se pone en la piel de Diego Iturralde, quien viaja por la ruta en la provincia de Salta en su lujoso Audi y se cruza con un viejo auto que se empecina en bloquearle el paso. Cuando Diego logra pasarlo, insulta al conductor y lo trata de "negro resentido".

Cuando pierde rastro de aquel auto, kilómetros más adelante, pincha un neumático y se ve obligado a parar en la banquina. Vuelve a cruzarse con el automovilista a quien había insultado, quien al verlo decide detener su auto delante del suyo. El conductor comienza a destrozar el auto de Diego con un cricket, para luego defecar sobre el cristal, mientras Diego permanece encerrado dentro de su auto. Tras pedidos de disculpa rechazados, la ira se apodera de él, arranca su auto y embiste el de su agresor, arrojándolo así por un barranco que derivaba en un río.

El hombre logra salir y Diego comienza a perseguirlo con su auto, pero la rueda de auxilio, que no estaba bien ajustada, se suelta generando que el vehículo caiga también por el barranco. El hombre va a buscarlo para terminar con la vida de Diego y logra entrar al auto donde se genera una lucha que termina con ambos carbonizados por una explosión generada por el demente conductor, quien prende una mecha en el depósito de nafta. Un mecánico que pasaba a ayudar a Diego se da cuenta del accidente y tras encontrar los cuerpos, la policía y el mecánico creen que el crimen tuvo un móvil pasional al encontrarlos abrazados en una pelea interminable.