Así funciona el mercado negro de smartphones

Motochorros los roban en la vía pública. Los revenden intermediarios colombianos o peruanos en cuevas de Once o Microcentro.
Lunes 16 de marzo de 2015
La compra de celulares robados es un delito federal y para la Policía Federal, el robo de teléfonos es uno de sus problemas más persistentes. Datos oficiales sostienen que se realiza una denuncia de este tipo cada cincuenta minutos.

Este modalidad delictiva crece día a día debido a que hay locales que se dedican a comprar celulares robados para revenderlos a menor precio.

¿Adónde van todos estos aparatos y cómo reaparecen en el mercado negro? El circuito del mercado negro es el siguiente: motochorros, usualmente de nacionalidad argentina, le entregan los aparatos que roban a intermediarios peruanos y colombianos, que luego los revenden en locales en galerías de zonas como Once, Microcentro y Liniers.

A simple vista, son locales que cumplen con la norma de exhibir en sus vidrieras equipos completos y en sus cajas. Pero debajo del mostrador, un smartphone Motorola o un Samsung puede costar unos tres mil pesos, la mitad de su precio lícito. Un iPhone -hoy casi inhallable en el mercado legal gracias a la crisis del dólar y la falta de importaciones- puede valer cerca de cuatro mil.

Hay otro paso en el proceso: tienen que llegar liberados al cliente. Luego de la inspección, el intermediario lleva los teléfonos a otra "cueva", una suerte de oficina alejada del lugar de venta, donde con una notebook, un cable USB y un software de fácil uso se "libera" el teléfono: se destraba si tiene contraseña, se le borra la información de su empresa de origen, los contenidos de la memoria y toda su numeración.