Poliamor: ¿última revolución sexual entre jóvenes?

El poliamor puede definirse como el arte de destruir la monogamia manteniendo varias relaciones afectivas y sexuales sin mentiras de por medio.
Martes 17 de marzo de 2015
Después de los primeros ensayos, podemos confirmarlo: no es tan fácil. En muchos casos el poliamor se convierte en polidrama, en un valle de lágrimas que plantea múltiples preguntas. Hablamos con dos exploradoras del poliamor y buscamos respuestas en algunos blogs de referencia para conocer las fases, decepciones y lecciones de una vida libre de medias naranjas.

1. Amor libre: compartámonos

Free love o lo que es lo mismo: fase de idealización. Los hippies decían que el amor se estropea con la posesión. En este primer estadio del poliamor, uno cree hay que ser generoso, que el sexo y los afectos deben compartirse fuera de la pareja. Si todos nos entregamos al amor con el prójimo sin reservas ni limitaciones, recibiremos más amor, éste se amplificará y terminará inundando nuestra vida. La lógica es aplastante, y la realidad también.

"En la mayoría de los casos, la conversación se acaba con un 'eso no funciona', 'es muy frío' o 'yo no lo siento así'. [...] Si una persona es feliz solamente con su pareja, adelante. Pero esa no es la única forma". ( CrowInLove)

2. Rebeldía: ¿por qué obedecer?

Que encontremos a alguien con quien nos sentimos cómodos no significa que nuestra elección haya sido opcional. Ya lo decía Pierre Bourdieu: "De todas las formas de persuasión clandestina, la más implacable es la ejercida simplemente por el orden de las cosas".

"El sistema monógamo es una tiranía. No es una opción: es un mandato, y es la violencia simbólica inscrita en ese mandato la que nos impide escoger maneras diferentes incluso cuando creemos escogerlas [...] La monogamia es un sistema de opresión tan bien codificado que nos desgarra de dolor cada vez que queremos oponer resistencia". ( Brigitte Vasallo)

3. Infidelidad aceptable

Hay muchas relaciones abiertas, solo que una de las dos partes no lo sabe. No hace mucho, el matrimonio era un pacto que significaba fidelidad sexual femenina y no necesariamente a la inversa. Ahora que ya no es tan habitual que las mujeres "convivan" con las amantes de sus maridos, es necesario aclarar que poliamor no significa aceptar la infidelidad del otro, aunque a veces se utilice para estos fines.

"El Polimacho es el típico tío que se mete en los círculos poliamorosos sin contárselo a su novia monógama a menos que quiera hacer un trío con otra tía. Se caracteriza por no permitir que haya hombres en los juegos sexuales en los que participa, hacer proselitismo del sexo anal pero sin usar su ano, recordarnos siempre a las tías que debemos liberarnos sexualmente y follar siempre con mujeres más jóvenes que o socialmente inferiores" ( El Conejo de Alicia).

4. Poliamor al rescate

Hay quien cree que el poliamor será capaz de rescatar una relación moribunda, que es la solución a todo. Sin embargo, si se utiliza el poliamor para ignorar otros problemas, puede llevar a situaciónes de mayores sufrimiento. Si dos personas se llevan a matar, ¿qué nos hace pensar que tres o cuatro se llevarán mejor?

"Nuestra relación va mal, pero si la convertimos en poliamor va a ser todo fantástico y maravilloso. Todo el morro, escaqueo, chantajes emocionales, dramones y demás van a desaparecer al probar el poliamor. Todos los conflictos personales, toda la incapacidad para tener relaciones que se trae de antes va a cambiar radicalmente al tener una relación poliamorosa" ( Mosca Cojonera).

5. Culpa y ambición: sin renuncias se vive mejor

Es habitual que en las parejas se pierda la pasión mientras se afianzan otro tipo de afectos. ¿Es necesario renunciar a la convivencia, al cariño de alquien a quien queremos? ¿Es necesario expulsar a esa persona de nuestra vida por el hecho de sentir atracción por otros? El poliamor sugiere que es posible ampliar, flexibilizar la forma en que las personas nos cuidamos, queremos y nos damos placer. De nuevo, no es fácil: para empezar, es casi imposible que las dos partes de una pareja estén en el mismo punto de convicción, necesidades y sentimientos.

"Mi experiencia poliamorosa fue bastante corta. Empecé a relacionarme con círculos feministas en los cuales había bastantes personas que vivían el poliamor y, como es normal, te planteas lo típico: si te funcionaría. Yo me sentía muy culpable por sentirme sexualmente atraída por otras personas teniendo una relación monógama, así que creía que eso era para mí.

Después de hablarlo con mi pareja, abrimos la relación; y al ser el principio, nos pusimos límites. Besos y poco más y depende de como lo tolerase la otra persona, iríamos más allá. Y FUE UN DESASTRE. Tras la segunda persona con la que se besó mi pareja, a mí me comían los celos, las inseguridades, y decidimos cerrar la relación" (Alba, 23 años).

6. Teoría y realidad

El poliamor es una burbuja teórica que a menudo duele cuando se aplica a la realidad. Por ejemplo, para los chicos es más fácil practicar el poliamor porque la sociedad acepta mejor que tengan varias relaciones simultáneas. Hombres y mujeres llegan al poliamor desde puntos de partida distintos. Sin deconstruir los roles de género y patriarcales, ¿es posible experimentar un poliamor heterosexual en igualdad de condiciones?

"¿Me vais a querer convencer que las amistades, colegas de trabajo, familiares de un chico y de una chica reaccionan exactamente igual si se enteran de que ese chico o chica no paran de follar? Porque el poliamor será lo que sea, pero la prensa siempre lo ilustra con la imagen de dos chicas y un chico, confundiéndolo mentalmente con un trío" ( Mosca Cojonera).

7. Romanticismo

¿Es posible ser romántico viviendo el poliamor? Hay personas que trasladan los patrones del amor romántico a una relación con más de una persona. Error.

"La polirromántica es aquella persona que hace un trío y quiere irse a vivir a la playa, tener hijos y... no dejar que nadie folle fuera del trío. Celos y posesión de la monogamia más rancia pero con disimulo. Es decir, son monógamos pero con más gente". ( El Conejo de Alicia)

8. Competitividad

Supon que estás en un círculo poliamoroso. ¿Es posible no comparar los ligues de otras personas con los tuyos? "Hay quienes presumen de modernez y libertad por tener varias parejas. Cada vez que alguien lo hace, no es que muera un gatito, es que que muere un futuro posible: nadie sale de los sistemas opresivos en un solo click, firmando un papel o leyendo un par de libros", explica Brigitte Vasallo en este artículo.

"A veces la gente entiende el poliamor como una competición: a ver quién de la pareja folla con más gente. Yo tuve que recoger a mi ex tras una mala experiencia donde le pilló una bajona a media relación con otra chica. No funcionó. ¿Por qué? No creo que nada nacido del despecho funcione. Se fue con otra chica sin casi ni pensarlo porque yo tuve una experiencia con una amiga nuestra que me atraía . No follo más por ser poliamorosa, simplemente vivo de una manera que resulta más sincera para mi" (Julia, 31 años).

9. Endogamia

Los círculos poliamorosos siguen siendo pocos, una minoría. Eso propicia la endogamia y la presión a terceros para que se sumen a esa forma de vivir las relaciones humanas. Si la monogamia se entiende como un tipo de opresión, no tiene sentido convertir el poliamor en algo que hay que seguir a la fuerza. En ese caso, el desencanto y el rechazo está asegurado.

"Después de la burbuja inmobiliaria, el poliamor está siendo la próxima burbuja, y está en pleno crecimiento. Lo malo de toda burbuja es que preveo de aquí a unos años todo un colectivo desencantado con el 'engaño' del poliamor y que abogan bien o por la pareja monógama a ultranza o por la soltería eterna. Lo que sea con tal de volver a lo de siempre antes que entender dónde está el cambio" ( Mosca Cojonera).

10. Amarse a uno mismo

Queda claro: el poliamor no es un remedio para la baja autoestima, las heridas sentimentales ni el mal de amores, no elimina los celos ni sirve para mantener relaciones sin comprometerse. No es una escapatoria ni una revolución de héroes. Se parece más a un principio que a un fin, a un refugio que a una fiesta.

El poliamor se parece más a un mirador que permanecía oculto en el bosque de la normalidad: un lugar desde donde ver, por primera vez, la gran carga que arrastramos, nuestros límites y anhelos. Si queremos, eso sí, nos brinda compañía para el camino.

"Para mi el poliamor se basa principalmente en construir tu propia relación a medida, establecer pactos y acuerdos y ser leal a la persona. Y sobre todo autoconocerse: explorar limites, aprender a gestionar sentimientos y mejorar la comunicación" (Julia, 31 años). (Fuente: Playgroundmag.net).