Caso Daiana: los psicópatas antisociales se ubican en todas las clases

Martes 17 de marzo de 2015
Daiana García apareció muerta en una bolsa de arpillera blanca, el cuerpo estaba semidesnudo y la joven había sido amordazada, a la vera de la Ruta 4 en Lomas de Zamora.

Es muy cierto que cada vez hay más frecuencia en delitos atroces y miserables, que hace cuatro décadas.

Desde ya que hay parámetros para establecer el temperamento del autor de este hecho luctuoso.

Ocurre que la personalidad antisocial, perversa y delictiva reconoce como algunos de los elementos generadores a la violencia infantil, puesto que los delincuentes seguramente han sido víctimas de maltrato, de abuso sexual, o carentes de afecto.

Por eso es que los psicópatas antisociales se ubican en todas las clases sociales, no es que exclusivamente pertenezcan a los marginales. Entre estos últimos seguramente haya una gran cantidad de psicópatas antisociales, justamente a favor de que han estado sometidos en su niñez, en su infancia, a este tipo de abuso, maltrato o carencia de afecto.

Estos mismos factores están presentes absolutamente en todas las clases y estamentos sociales. Entonces ésta es la explicación más concreta a la pregunta que se hace la gente, incluso muchos operadores del sistema de seguridad y del sistema judicial: Porque justamente han hecho irrupción en la sociedad, de manera constante y uniforme, una gran cantidad de psicópatas delictivos?

Curiosamente estos son individuos con un medianamente alto coeficiente intelectual, agradables, simpáticos –como se dice en la jerga, “entradores”–, que incluso hasta se llegan a ganar muchas veces la confianza de la víctima; todo esto hasta que producen el hecho delictivo, que tiene características brutales. La característica distintiva del psicópata delictivo, entre otras, es el escaso o casi nulo desarrollo afectivo.

Se advierte fácilmente que no sienten afectos en la manera, la intensidad y la calidad en que suele sentir otra persona, aunque tenga algún otro tipo de trastorno de personalidad, o de temperamento.

Es este marco que no sienten tampoco culpa, no sienten remordimiento por lo que han hecho. Es aquí, donde muy factiblemente Daiana, haya encontrado su muerte.

Pero cuidado, el psicópata no es un inimputable, no es inocente por el hecho que ha cometido. Por el contrario, sabe perfectamente diferenciar el bien del mal, pero no tiene culpa, ni tampoco remordimiento.

Hugo López Carribero
Abogado penalista