Rechazan intención de acreedores que acordaron de pedir lo de los “buitres”

Miércoles 18 de marzo de 2015

El Gobierno presentó hoy un escrito al juez neoyorquino Thomas Griesa en el que expresa "una moción de rechazo" al reclamo de los denominados "me too" para sumarse a la lista de acreedores beneficiados por el fallo que obliga a la Argentina a pagar bonos en default.

La administración de Cristina Kirchner se opone a los reclamos de "trato igualitario" ("me-too", en inglés) de más de 500 bonistas que buscan el pago de deudas por 5.400 millones de dólares por el default del país del 2002, según documentos judiciales difundidos en Nueva York.

En un nuevo paso de su estrategia judicial, el Gobierno intenta evitar que el controvertido magistrado obligue al país a pagar los 1.600 millones de dólares (por capital e intereses) a los fondos buitre y otros 5.400 a acreedores que se presentaron a último momento.

Esos fondos se presentaron hasta el 2 de marzo para lograr que la sentencia del magistrado de Nueva York se haga efectiva y los beneficie en las mismas condiciones que a los fondos especulativos NML Capital y Aurelius Capital Magnament.

"Como predijo la República (Argentina), las compuertas finalmente se abrieron", afirma la Casa Rosada en la moción que presentó ante la Corte estadounidense que lleva adelante el denominado "juicio del siglo".

"El reclamo de los demandantes es claro: incrementar en más de 5.400 millones de dólares la suma que se les debe pagar, antes de que cualquier acreedor reestructurado pueda recibir el pago de intereses programados", sostiene la presentación argentina en inglés.

El 2 de marzo último venció para los "me too" el tiempo para anotarse en el listado que confeccionó Griesa en su juzgado, para que acreedores con bonos de la deuda externa argentina en default desde 2001 y que hasta ahora no hizo juicio en los tribunales norteamericanos, puedan sumarse a los reclamos.

Se supone que los que no se presentaron quedarán fuera de cualquier alternativa de pago que avale la Justicia de los Estados Unidos.

Entre los nuevos reclamantes, están en su mayoría los mismos fondos buitre (Elliott, Olifant, Aurelius, Blue Angel, Blackrock) que fueron comprando bonos en default (por fuera de sus tenencias originales), a bonistas que no quisieron esperar el final del juicio contra la Argentina.