Pichones de cóndor andino

Dos ejemplares nacieron en la Costa Atlántica Patagónica.
Miércoles 18 de marzo de 2015
Durante mucho tiempo el cóndor estuvo extinto en la Costa Atlántica Patagónica. Pero gracias a un esfuerzo internacional de conservación, organizado por el Zoológico de Buenos Aires y la Fundación Bioandina Argentina, estas fabulosas aves volvieron a surcar los cielos que unen la cordillera con el mar.

En diciembre de 2003, con la especial colaboración del Min. Prod. Dir. Fauna Río Negro, fue posible reintroducir la especie en su antigua área de distribución y, desde entonces, 44 ejemplares fueron liberados. Ellos lograron adaptarse perfectamente a su entorno y ya se formaron tres parejas reproductivas, de las cuales suman 6 pichones nacidos en su ambiente natural. Una de las parejas, formada por Peuma y Malen, eligió una zona a 50 kilómetros del lugar de suelta para anidar. La cría, una hembra, fue bautizada con el nombre Janana (Cóndor), en honor al pueblo Gnünaqüna (Tehuelche). Wichi y Alcamañ eligieron la zona de Pailemán para anidar. El pichón, un macho, fue bautizado con el nombre Sayhueque, en honor al Cacique.

Los cóndores ponen un solo huevo y crían un solo pichón cada dos o tres años. Ambos pichones son cuidados por sus padres, tanto el macho como la hembra se encargan meticulosamente de su alimentación y protección y se espera que permanezcan en el nido durante cinco meses, tiempo que demandará el desarrollo de su plumaje.

A mediados del siglo XIX, naturalistas como Charles Darwin, Enrique Hudson y Perito Moreno, avistaban Cóndores en la costa Atlántica Patagónica, incluso tan al norte como la desembocadura del Río Negro. Esta imagen, que supo cautivar a los antiguos naturalistas, se había perdido con la extinción local de la especie durante más de 100 años.