Escaso optimismo de empresarios en Brasil por debilidad

Estiman que el PBI de la otrora potencia emergente se contraerá un 1,18% en 2015 y que en 2016 apenas se recuperará un punto porcentual. Se esfuma el sueño de las BRIC y de ser superpotencia mundial.
Martes 5 de mayo de 2015
Las empresas brasileñas tienen pocos motivos para ser optimistas en un país acosado por la sequía, una economía débil y un escándalo de corrupción en la compañía más importante.

El Producto Interno Bruto de Brasil se contraerá un 1,18% este año y crecerá apenas 1% en 2016 de acuerdo a estimaciones de economistas. Fiscales federales están en medio de una investigación que involucra cientos de millones de dólares supuestamente desfalcados al gigante de control estatal Petróleo Brasileiro SA, Petrobras, por destacadas empresas de construcción. Una sequía que lleva años amenaza la provisión de agua en el estado de São Paulo, que representa 40% de la producción industrial de Brasil.

Impulsada por un auge de las materias primas, la economía se expandió 7,6% en 2010, pero desde entonces no para de perder. Así la esperanza de que el país se convirtiera en una superpotencia económica se ha esfumado. Los ánimos sobre las compañías brasileñas tanto dentro como fuera del país están en sus niveles más bajos en años. Todos eso contribuye a que este sea un momento delicado para las empresas brasileñas.

“La economía de Brasil ha sido como una gallina que intenta volar. Levanta vuelo, y luego cae”, dijo Bruno Caetano, director sénior de la asociación de pequeñas empresas Sebrae, en São Paulo. Las ganancias de las pequeñas empresas disminuyeron entre 2013 y 2014 debido a los altos impuestos y las elevadas tasas de interés, y muchos empresarios brasileños han optado por instalar fábricas en China o convertirse en importadores, señaló en declaraciones que publica The Wall Street Journal y de las cuales se hizo eco el diario porteño La Nación.

Carlos Tilkian, presidente ejecutivo de Manufatura de Brinquedos Estrela el mayor fabricante de juguetes brasileño, es uno de ellos. Los altos costos en Brasil lo llevaron a tercerizar la manufactura en China y 35% de sus ventas actuales provienen del exterior, incluidas algunas en Turquía y Rusia. El empresario dice que la iniciativa ha ayudado a proteger a su empresa de los crecientes costos de la energía en Brasil, aunque el debilitamiento del real ha absorbido parte del ahorro que consiguió al importar de China. La moneda brasileña ha perdido 13% frente al dólar desde comienzos de año.

Cuando la economía se contrae, el consumo se debilita y la política se polariza, “tenemos un escenario de incertidumbre”, dijo Tilkian. “Mi mayor preocupación es la situación política, que puede generar mayores dificultades y volver más cautos a los consumidores”.

Como si esto fuera poco, en las últimas semanas, los brasileños han salido a protestar a las calles contra lo que muchos consideran una corrupción extendida y una gestión deficiente de la economía por parte del gobierno de la presidenta Dilma Rousseff.

Axel Christensen, director gerente y estratega jefe de inversión para América Latina de la gestora de fondos BlackRock, cuenta que cuando viajó a Brasil hace poco sólo pudo “encontrar dos grupos de inversionistas: los pesimistas y los muy pesimistas”.

El debilitamiento del real, no obstante, podría ser una oportunidad para algunos, incluidas las firmas brasileñas orientadas a las exportaciones, dijo Christensen. “No vamos a ver (el) súper ciclo de commodities que vimos en años previos, pero Brasil tiene empresas y sectores que se encuentran más en el espacio de valor agregado en términos de exportaciones”, agregó.

Muchas compañías siguen siendo optimistas sobre las perspectivas a largo plazo del país. Coca-Cola, la mayor embotelladora de Coca-Cola en América Latina, anunció este mes que aumentará su inversión habitual en Brasil en 50% a US$852 millones, con planes de inaugurar tres plantas a pesar de las preocupaciones económicas.

Cassia Carvalho, directora ejecutiva del Consejo Empresarial Brasil-EE.UU., reconoció que los problemas son una preocupación para las 110 empresas que integran la organización, que en conjunto han invertido cientos de miles de millones de dólares en el país. No obstante, “el gobierno brasileño está dando los pasos necesarios para recuperar el equilibrio y el crecimiento”, agregó. “Brasil sigue siendo un mercado serio e interesante para los inversionistas estadounidenses. No hay una retirada en absoluto”.

De todos modos, los temores recientes se suman a los costos ya altos de hacer negocios en Brasil. La escasez de agua en São Paulo, por ejemplo, ha obligado a las generadoras de electricidad a depender más de la energía termal para conservar agua en los reservorios hidroeléctricos, que generan alrededor de dos tercios de la electricidad del país. Las eléctricas recientemente aumentaron las tarifas casi 30% en algunas zonas. Las empresas dicen que ya están sintiendo el impacto.

Luis Curi, vicepresidente en Brasil de la automotriz china Chery Automobile Co., afirmó que las facturas de energía de la firma subieron 21% entre 2009 y 2014, aun antes de que entrara en vigencia el aumento más reciente.

“El tema de la energía es una preocupación porque es importante en nuestra estructura de costos, y ya estamos sintiendo el aumento de costos”, sostuvo Curi.

La empresa recientemente completó la construcción de dos plantas en São Paulo por US$530 millones. “Nuestro proyecto fue planeado en su totalidad con un costo base estimado para el primer año de operaciones y tendremos costos de energía mucho más altos que lo proyectado”, dijo el ejecutivo. “Me está quitando el sueño”.

“Hace cuatro años, Brasil era el sabor del mes para los inversionistas, y todos pensaban que pasaría de ‘país del futuro’ a ‘país del presente’, pero no sucedió”, agregó el ejecutivo. “Esto generó una enorme frustración”.

Marcelo Haddad, director ejecutivo de Rio Negocios, una agencia respaldada por el gobierno que fue creada para ayudar a atraer inversiones a Rio de Janeiro, espera que los Juegos Olímpicos le muestren al mundo que, a pesar de los problemas recientes, Brasil es un mercado importante que no es más complicado que otros mercados emergentes, como India.

“Estas no son necesariamente épocas de euforia”, agregó, “pero es un momento para tener una visión de más largo plazo sobre cómo invertir en un país como Brasil, donde el entorno de negocios es un poco más difícil”.