Se entregó autor de matar con bengala en un recital

Iván Fontán se entregó ante la policía de Bahía Blanca. Fue condenado por la muerte de Miguel Ramírez en un recital de la banda de rock qie se realizó en 2011.
Viernes 29 de mayo de 2015

El joven sentenciado a nueve años y medio de prisión por matar un espectador con una bengala que arrojó en abril de 2011 durante un recital del grupo de rock La Renga, en la ciudad de La Plata, se entregó tras permanecer prófugo a pesar de haber sido condenado por la Justicia.

Fuentes policiales informaron que el joven, identificado como Iván Fontán, de 27 años, se presentó este viernes por la mañana en la sede de la DDI de Bahía Blanca en compañía de su abogado y ahora se dispone a cumplir con la pena impuesta hace dos días por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) número 2 de La Plata.

El abogado Gustavo Avellaneda, que patrocina a Fontán, aclaró que su cliente "nunca pensó en fugarse" y que su intención es cumplir con lo que dicta la Justicia.

"Nunca pensó en fugarse y la bengala que disparó no es la que mató a Miguel Ramírez", dijo Avelleneda.

El último miércoles, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) número 2 de La Plata encontró culpable a Fontán del delito de "homicidio simple con dolo eventual" por la muerte de Miguel Ramírez, de 32.

"Su madre me dijo que había salido a caminar y después no apareció. Estamos preocupados", justificó el abogado, tal como lo había hecho el jueves cuando se conoció la noticia de que el
imputado estaba prófugo.

El hecho se produjo el 30 de abril de 2011, cerca de las 22:00, durante el recital ofrecido por La Renga en el Autódromo Roberto Mouras, de La Plata.

Según se determinó en el juicio la bengala arrojada por Fontán impactó, de acuerdo a informes forenses, en "la zona cervical y le fracturó el maxilar inferior derecho y la primera costilla, lo que le ocasionó la muerte" a Ramírez, quien murió tras permanecer internado durante una semana en el Hospital de Melchor Romero.

Fontán había sido detenido, pero luego fue liberado por la Cámara Penal, que consideró que las pruebas eran insuficientes para tenerlo arrestado hasta que hubiera un veredicto en el juicio.