Warner: ¿héroe anticorrupción o arrepentido por conveniencia?

El ex presidente de CONCACAF, sospechado por enriquecimiento ilícito, pretende limpiar su imagen revelando secretos.
Viernes 5 de junio de 2015
Las contradicciones son constantes en la vida de Warner, un hombre de origen humilde que se hizo rico y llegó a ser presidente de la Concacaf y vicepresidente de la FIFA. Se codeó con líderes poderosos antes de ser marginado en el marco de un escándalo por manejos reñidos con elementales conductas éticas. Ahora, otro pedazo de su imperio parece estar desmoronándose.

Acusado la semana pasada en Estados Unidos por llevar adelante actividades delictivas, fraude en transferencias bancarias y lavado de dinero, buscado por Interpol, rechaza las acusaciones, y dice que nunca hizo nada ilegal. Nada de esto es nuevo y muchos triniteños dicen que no tienen problemas con la fortuna de Warner, si no la hizo a costa de ellos.

"Es nuestro Robin Hood'', afirmó Eraj Sagewan, un conductor de taxi de Puerto España, la capital. Ésa es la imagen que tienen muchos de este hombre de 72 años que integra el Parlamento nacional. Si les robó a los ricos para dárselo a los pobres, ¿cuál es el problema?, es el razonamiento. Es héroe y villano al mismo tiempo, famoso por la ferocidad con que trata de conseguir sus propósitos, como también se le reconocen la ayuda -médicos, alimentos, de todo- que brindó a hombres, mujeres y niños en su distrito.

"De no haber vivido tanto, hoy sería recordado como un héroe'', expresó Sunity Maharaj, periodista que sigue desde hace tiempo los pasos de Warner. "Hubiera sido la historia de un muchachito que llegó a vicepresidente de la FIFA."

Warner no se esconde. Anteayer, mientras Interpol emitía una alerta roja, él llevó a cabo un acto que fue transmitido en vivo por su propio canal. Todos saben dónde anda. La policía también. Presente en el encuentro no lo detuvo y sus simpatizantes ni se mosqueaban. Pagó su fianza y hasta que el juicio de extradición no diga lo contrario, es un hombre libre en su país.

Afirma que la imagen que se ha formado la gente de él en el exterior no tiene nada que ver con la realidad. "Todo el mundo sabe que Jack Warner es malo. Jack Warner tiene ébola'', declaró en medio de una ovación. El acto comenzó tarde, con sólo unas 50 personas. Para cuando llegó, una hora después, la calle estaba colmada. "Estoy en esto por ustedes'', les dice luciendo la camisa verde típica de su partido. "Si esto fuese Estados Unidos, Jack Warner sería una estrella de rock'', comenta uno de los presentes, Ria Bisnath.

Sostiene que los Estados Unidos están embarcados en una especie de vendetta con la FIFA porque no le dieron la sede de la Copa Mundial de 2022 y se la concedieron, en cambio, a Qatar. "Nadie, vivo o muerto, puede decir que me sobornó'', declaró. "Todo lo que tengo ahora lo tenía antes de meterme en la política."

Las acusaciones suceden cuando Trinidad y Tobago se prepara para realizar elecciones este año. Warner encabeza un pequeño partido y sus correligionarios dicen que hay una campaña que busca hacerlo quedar mal. "Su detención fue una manipulación política al máximo nivel'', se quejó Rekha Ramjit, presidente de la agrupación que Warner fundó hace dos años.

Hablando de manipulaciones, imágenes difundidas por la televisión y otros medios mostraban cómo Warner avanzaba entre una multitud en el acto de anteayer, cuando en realidad ya todo había terminado y quedaba sólo un puñado de personas. "Típico de Jack'', dice Bisnath.

La sola mención de la palabra "Jack'' genera reacciones en Trinidad. "No me complace el sufrimiento del señor Warner y de su familia'', expresó el líder opositor Keith Rowley en el Parlamento. "Confío en que será sometido a un proceso judicial libre y justo en Trinidad y Tobago y en el exterior. Que el proceso legal siga su curso''.

En el Mundial Sub 17 de 2001 protagonizó uno de sus mayores escándalos. Entonces, un funcionario del gobierno de Trinidad y Tobago acusó a Warner, vicepresidente de la FIFA, de utilizar sus contactos políticos para obtener contratos de construcción de estadios por el doble de su costo original. El ministro de vivienda Keith Rowley lo acusó de beneficiarse por la adjudicación para erigir esos escenarios y renovar otro por 58,3 millones de dólares en 1999. El presupuesto original del proyecto era de 26,4 millones de dólares.

"A veces rompo a propósito el espejo retrovisor porque no es placentero lo que hay detrás'', expresó Raymond Tim Kee, presidente de la asociación de fútbol de Trinidad, que Warner supo controlar financieramente. "Desde que me hice cargo, hace dos años, una de las primeras cosas que me propuse fue cambiar totalmente la imagen porque me di cuenta de que la federación había perdido credibilidad y había muchos interrogantes y temores'', sostuvo Tim Kee.

Como tantas otras personas en su país, el dirigente sigue de cerca el escándalo de Warner. "Tengo total confianza en la capacidad de Estados Unidos de llegar al fondo de todo'', dijo el también el alcalde de Puerto España.