Jóvenes que van hacia la muerte

Martes 9 de junio de 2015

Internet nos muestra el mundo tal cual es, con lo más temible y oscuro, en contraposición lo más sabio y maravilloso. Un universo con muchos cielos y muchos mundos subterráneos. Verlo es asumir la realidad que sucede en el mundo. Verlo nos lleva a elaborar un dialogo y reflexiones francas con nuestros hijos sobre la sexualidad, el dinero, la corrupción, los asesinatos, el aborto, la violencia, la medicina que se está creando para combatir el cáncer o el sida, las escuelas que se construyen, etc.

Los chicos ponen en relieve lo que los adultos y las familias no resolvemos, no hablamos, escondemos y simulamos. Violencias que se ubican debajo de las mesas, en los cuartos oscuros; y “eso” que no se habla va en paralelo dirigiendo la existencia de todos. Los chicos tienen esta permeabilidad de seguir aquello que nosotros no nos animamos a ver o tomar.

En la mirada de los hijos se refleja lo que los adultos no hemos resuelto en nuestras infancias o en nuestras adolescencias, historias ocultas o teñidas en nuestro inconsciente. Por eso, por momentos se torna fantasmagorica la relación con ellos, porque nosotros negamos lo que ellos nos están mostrando.

En mi caminar por mis hijos exigida por mi alma y la historia fui aprendiendo a observarlos e ir asumiendo en actos de coraje de lo que me decían sus gestos, sus actitudes, sus palabras y sus miradas de mi y de la historia que estaban viviendo. Tuve que parar mis movimientos y mi accionar para darle lugar a la observación, sentarme y mientras preparaba un te o el mate observarlos. Lo que veía no era agradable. En el silencio y en no movimiento se ve lo que está oculto para la conciencia y el ego del adulto. Estaba en mi actitud asumir y transformar o seguir la vida mirando para otro lado, negando absolutamente lo que ya esta pasando en mis hijos.

Con ayuda de una terapia particular pude sacarme los velos y ver en sus conflictos en sus ocultamientos, en sus cuartos mis dolores de la infancia y de la adolescencia no resueltos. Entonces comencé a resolver en mi y por añadidura fue en ellos. Así me arrime a los que les pasaba con autoinvestigación previa que hacía que nuestro intercambio no sólo tuviera realidad sino reflexión y solución.

Ellos y sus mundos me enseñaron a morir como mamá para dar a luz una más fuerte, más real que aprendia a investigar y autoindagar sobre lo que nos ocurría en nuestra historia y también en todo lo que nos mostraba diariamente los hechos e nuestra sociedad como la droga, los asesinatos, el terrorismo, las guerras, las enfermedades en medio de sus graduaciones, el primer novio, la compra del vestido, el nacimiento de algún primo…

Nuestras conversaciones comenzaron a tener todo esto, hasta la complejidad política del mundo.

¿Una cultura que va a la vida o a la muerte?

La muerte, los suicidios o el asesinato de los adolescentes nos están gritando a los padres sobre todo lo que tenemos que hacer en nuestras vidas y con ellos. El cuidado la autoridad el limite, ¿quién lo tiene? ¿quién es la autoridad?

La realidad que tenemos que asumir primero nosotros, para reubicarnos en lugar de autoridad en nuestra casa. Si no nos cuidamos como vamos enseñarles a cuidarlos? El perpetrador también está en casa cuando los padres no nos ubicamos en los lugares de limite con amorosidad firme y autoridad. La vida no es lo agradable que nosotros creemos o pretendemos que sea . La vida es brutal y esto es lo que debemos conversar con nuestros hijos.

Después de la muerte de Leonela, ¿qué padre leyó las paginas en Facebook donde se incita a la muerte y lo hablo en familia?

¿Qué papa o mama después del asesinato de la adolescente em Ruffino investigando lo ocurrido y comenzó a hablar con su hijo sobre la observación de con quien nos relacionamos?

Tragedias que hay que trabajar en las escuelas, en los barrios para ir por el SI A LA VIDA.

Lo que ocurre nos está golpeando las puertas de las casas para ejercer otra paternidad, otra maternidad.

Gabriela Arias Uriburu.
www.gabrielaariasuriburu.wordpress.com
www.foundchild.org.ar