En Canal 26, habló el abuelo del niño al que mató padrastro

Mientras, la madre del niño sostuvo todo el tiempo que su hijo se cayó en la bañera y negó la responsabilidad de su pareja ante la policía y su familia, hasta que le mostraron el resultado de la autopsia que confirmaba el estallido del hígado. El acusado, detenido, "tiene cinco causas: una por droga, una por violencia y daños y tres por resistirse al arresto", informó la familia de la víctima.
Martes 9 de junio de 2015
Una nena de ocho, hermana de Agustín, el chico de cinco años asesinado por su padrastro en el barrio porteño de Flores, fue clave en la causa porque contó a través de una Cámara Gessel que vio a la pareja de su mamá atacar al niño a golpes hasta matarlo.

"Ella estaba dentro del departamento. Por eso le hicieron una Cámara Gessel (recinto donde los menores declaran y no ven a los que están afuera). Valentina refiere que Leandro lo agarró a Agustín del cuello hasta que Agustín no se movió", contó el abuelo de la víctima.

Añadió que "después él (el nene) le dijo que le dolía una costilla y recibe una piña en la costilla. El nene dice que tenía ganas de vomitar y él le dice 'no vomites acá, andá al baño'. Pero él vomitó en la cama y Leandro empezó a pegarle".

El hombre, llamado Sebastián, reveló que "la nena cuenta que (el agresor) paraba para secarse la transpiración y le seguía pegando. Son dichos de una nena de ocho años, pero cuando uno ve el resultado de la autopsia no difiere de la verdad. Y estamos hablando de un hombre de 33 años experto en artes marciales contra un nene de cinco años".

Mientras, la madre del niño sostuvo todo el tiempo que su hijo se cayó en la bañera y negó la responsabilidad de su pareja ante la policía y su familia, hasta que le mostraron el resultado de la autopsia que confirmaba el estallido del hígado.

El acusado, detenido, "tiene cinco causas: una por droga, una por violencia y daños y tres por resistirse al arresto", informó la familia de la víctima que reside en Villa Gesell y viajó a la Capital Federal el domingo por la noche cuando se enteró por la policía de la muerte del menor.

"En ningún momento nosotros supimos qué había pasado -dijo a Canal 26 Sebastián, abuelo materno del nene-. Solo supimos que Agustín había fallecido. Cuando volví de trabajar me estaban esperando con el auto listo para viajar los 400 kilómetros desde Gesell a Buenos Aires. Nos enteramos de las circunstancias cuando llegamos a la comisaría 38 y hablo con el subcomisario. El me explicó que había algo que no les cerraba".

Sebastián contó que Bárbara, su hija, "seguía insistiendo en que Agustín se había caído de la bañadera, se había levantado y estaba mareado, y cuando ella se fue a trabajar quedó al cuidado de Leandro y se cayó otras cuatro o cinco veces más".

"Siguió repitiendo que había sido un accidente, que Leandro no tenía nada que ver -señaló-. Ayer, al ir a la comisaría por la cámara Gessel, Bárbara cae en la cuenta de qué fue lo que pasó. En el momento en que ve el informe de la autopsia que dice que muere por estallido de hígado a raíz de un golpe. No sé si se daba cuenta antes o no lo quiso reconocer, pero ese fue el punto de inflexión: ahí deja de defender lo indefendible, y cae en la cuenta de que le mató al hijo".

El abuelo contó que su hija se había "juntado" con Leandro en enero, pero ya el 31 de diciembre la pareja con los nenes había viajado a Gesell y vieron que el hombre tenía problemas de alcoholismo ("lo vimos en carne propia: entre las 10 de la mañana y las 10 de la noche se tomó un cajón de cerveza", dijo).

Sin embargo, relató, cuando llamaban por teléfono Leandro se apuraba a atender para decir que estaba todo en orden y cuando hablaban con su hija durante el horario laboral la mujer también afirmaba que "era todo color de rosa".

Sin embargo, había cosas que no les gustaban y cuando la madre de Bárbara viajó a Buenos Aires a visitarla se encontró con la chica con el ojo negro, pero la joven le dijo que habían querido robarle el celular.

"Cuando uno empieza a atar cabos, evidentemente había problemas de violencia, las pruebas están en el muro de su Facebook pero ella nunca se quiso dar cuenta. Quizás por llevarle la contra a todos o tratar de que siga adelante. Ahora el comisario nos dijo que ella le confió que su pareja le había pegado pero le había prometido cambiar", afirmó.

A los abuelos les llamó la atención que hace unos días publicaron una foto de Agustín con tres dientes menos, mientras que su hermana, de 8 años, "una nena muy extrovertida y madura para su edad" últimamente estaba más callada y vigilada por la madre sobre lo que contaba.

"Teníamos una pared enorme que era Bárbara en el medio, que lamentablemente era ella la que tenía que decir está pasando tal cosa. Nosotros somos abuelos, no otra cosa, contra la madre no podíamos hacer nada", lamentó.

Incluso relató que al acercarse el Día del Padre, sus otros hijos habían armado un plan para que él pudiera viajar a Buenos Aires, buscar a los nietos y llevárselos una semana a Gesell. "Eso tenía que ser este jueves, no llegamos", dijo acongojado.

Precisó que el papá de Agustín y Valentina, también residente en Villa Gesell, llegó a la Capital Federal para "consolar" a su ex mujer, porque "está en el mismo estado de shock que Bárbara, haciéndose un poco más fuerte para poder ayudarla".

"Valentina está dentro de lo que se puede bien, quizás porque ha caído en la cuenta de lo que pasó con el hermano, pero -dijo- queremos evitarle la mayor cantidad de detalles posibles".