Kicillof contra el Banco Mundial y el FMI: "Son miopes para medir nuestro crecimiento"

El ministro de Economía cuestionó a los organismos internacionales. "Siempre son pesimistas, pero luego tienen que reconocer su error".
Viernes 12 de junio de 2015
En una conferencia de prensa en el Microcine del Palacio de Hacienda, el ministro Áxel Kicillof volvió a embestir contra los organismos internacionales, esta vez por "medir mal" el crecimiento de la economía argentina.

"Hemos visto que el Banco Mundial, que no es un organismo kirchnerista, ha revisado la cifra de crecimiento del PBI de Argentina desde una baja del 0,3% a una suba del 1,1% este año", dijo el funcionario, quien además calificó de "miopes" a los organismos financieros internacionales cuando calculan el crecimiento de Argentina y los países desarrollados.

"Siempre los organismos internacionales cuando calculan el crecimiento de Argentina son pesimistas, pero luego tienen que reconocer su error y lo tienen que cambiar porque tienen que revisar al alza la cifra de crecimiento con lo han hecho en los últimos 12 años", expresó.

Agregó que entidades como el FMI y el Banco Mundial "tienen como una especie de sesgo o miopía que porque siempre se confunden para menos con nosotros y para más con los países desarrollados pero no quiero entrar en una polémica de predicciones cuando mis colegas de la oposición se han equivocado sistemáticamente pero no quiero entrar en polémicas estadísticas".

No obstante, Kicillof omitió recordar que en marzo del año pasado anunció que la actividad económica argentina había crecido en 2013 sólo 3%, en contradicción con el 4,9% anunciado por el INDEC pocas semanas antes. Gracias a esa rectificación, el Estado argentino evitó pagar el cupón atado al PBI en 2014.

El Banco Mundial elevó sus perspectivas de crecimiento para la economía argentina al corregir la caída estimada originalmente para este año, desde una leve contracción a un aumento del 1,1 por ciento. El cambio en las estimaciones respecto del informe de enero se fundamenta en un leve aumento de la actividad, apuntalada por el consumo público.

La mejora en el indicador para el país contrasta con las previsiones negativas del BM para el resto de la región, en donde estima una "dura transición" para este año, con mayores costos de endeudamiento y menores precios de algunos commodities.

El informe redujo la estimación de crecimiento para América Latina y el Caribe al 0,4 por ciento. Por su parte, proyecta también para la Argentina crecimientos del 1,8 y 3 por ciento para los próximos dos años, respectivamente.

El BM también destaca un salto en la confianza de los inversores para con el país, pero remarca que, dentro del contexto general, la economía argentina se verá afectada por la baja en la cotización de la soja, principal materia prima exportable del país, a partir de menores ingresos por los derechos de exportación (retenciones). El BM espera que la actividad económica mantenga la senda de crecimiento en 2016 y 2017 "en un entorno macroeconómico más fuerte y con un acceso recuperado a los mercados internacionales de capital".

Kicillof añadió que este cambio en las proyecciones de crecimiento de la economía se deben al crecimiento de determinados sectores como la construcción, ventas en centros comerciales y supermercados, que se han recuperado más de lo que se calculaba, y otros como producción de acero. El Proyecto de Presupuesto 2015 tiene una hipótesis de crecimiento del 2,8 por ciento.

"Nuestro indicador de actividad industrial está muy condicionado por el desarrollo de la industria automotriz, pero si sacamos esa industria el crecimiento es importante", enfatizó el jefe del Palacio de Hacienda.

El joven economista diferenció el crecimiento del sector industrial en su conjunto y dijo que había que medirlo sin el rubro automotriz, que distorsiona el crecimiento de todo el sector fabril, al señalar el impacto que tiene en esa industria el haber dejado de producir algunos vehículos que se venden solo a Brasil. "Es un sector con once empresas extranjeras, de las que entre 50 y 60 por ciento de su producción va a Brasil, pero no quiero echarle la culpa a Brasil de lo que pasa acá. Esto significa que cuando el mercado brasileño deja de vender autos, esto repercute negativamente en Argentina", deslizó.