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Para exportaciones fraudulentas usaban “presta nombres” y AFIP los detectó

Había maniobras por más de 25 millones de dólares, documentadas por despachantes de Aduana que utilizaron a personas de escasos recursos económicos. Entre los implicados se encuentra un albañil.
Martes 16 de junio de 2015
En el marco del denominado Operativo Frontera Norte, la AFIP detectó maniobras de exportación por más de 25 millones de dólares, documentadas por despachantes de Aduana que utilizaron a personas de escasos recursos económicos. Entre los implicados se encuentra un albañil –registrado como exportador- que prestó su nombre para documentar exportaciones por más de 1 millón de dólares.


Las maniobras, fueron organizadas por dos despachantes que utilizaron a diez “presta nombres” e implican una evasión en el Impuesto a las Ganancias de al menos 42 millones de pesos y 400.000 dólares en derechos de exportación por subvaluación de previos en las exportaciones.

Al desactivar el ardid la AFIP presentó una denuncia por evasión agravada, contrabando y por violación al régimen penal cambiario por no liquidar divisas, que tramita ante la Fiscalía Federal N° 2 de Formosa. La justicia investiga además si el grupo constituye una verdadera “Asociación Ilícita Fiscal” para defraudar al fisco.

La AFIP se constituirá en querellante para aportar elementos de prueba.

Preventivamente AFIP inactivó las 72 CUITs involucradas en la maniobra y emitió un Reporte de Operación Sospechosa (ROS) a la Unidad de Información Financiera (UIF). En tanto, la Aduana determinó los tributos por la subfacturación e inactivó a los integrantes del registro de importadores y exportadores

La investigación de la AFIP fue iniciada en 2014 por sus tres áreas operativas: la Dirección General de Aduanas (DGA) Dirección General de Recursos de Seguridad Social (DGRSS) y la Dirección General Impositiva (DGI) con la instalación de puestos de control de ruta en forma permanente y el cruce de esa información con lo declarado por los destinatarios de las cargas relevadas.

Con esos controles se detectaron grandes volúmenes de mercaderías destinados a contribuyentes de la ciudad de Clorinda, que en un análisis preliminar cumplían con las formalidades para ser responsables inscriptos en IVA y además justificaban su inclusión en el registro de importadores y exportadores con declaraciones juradas falsas respecto a la situación patrimonial.

Se dispusieron controles adicionales a partir de las inconsistencias que arrojaban los sistemas informáticos de AFIP respecto de esos contribuyentes y su relación con los agentes auxiliares del comercio exterior. La investigación puso al descubierto que utilizan a personas insolventes a quienes inscriben como exportadores para ocultar a los verdaderos operadores que en muchos casos son extranjeros.

Esos despachantes de aduanas ofrecían servicios administrativos con el objeto de falsear la realidad económica e inducir el error al fisco, dado que del control preliminar que se practica, esos falsos operadores cumplen con las formalidades que exige la legislación, pero en realidad son prestanombres insolventes que operan como empresas de cartón creados para evadir el pago de impuestos, exportar bienes de consumo masivo a valores inferiores a los del mercado y omitir la liquidación de divisas.

La AFIP detectó las inconsistencias entre los montos de las operaciones de exportación y la capacidad económica de quienes operan como exportadores. A partir de entonces se realizaron inspecciones integrales y se comprobó que algunos de los que figuraban como exportadores, no podían describir la actividad que desarrollaban, no conocían a sus proveedores, exportaban por montos millonarios y aportaron comprobantes de compras irrelevantes y no declaraban empleados.

Entre ellos se encontraba un albañil que hasta el año 2012 trabajó en el sur argentino, se trasladó a la ciudad de Clorinda, se inscribió como responsable inscripto en IVA y además como exportador. Mediante declaraciones falsas respecto de su patrimonio, sin contar con suficientes recursos económicos y viviendo en condiciones precarias, declaró exportaciones en el año 2014 por cifras cercanas a U$S 1.000.000, mientras continuaba con su oficio de albañil.

También se detectaron casos de pequeños contribuyentes que declaraban ser exportadores pero que en realidad que se dedicaban a la venta de productos de consumo masivo y además sin emitir facturas.