Clubes que desaparecieron por fuertes deudas en Europa

Fueron campeones nacionales e internacionales con “dineros calientes” en los '90 pero en esta década tuvieron que bajar la persiana. ¿Puede pasar lo mismo en Argentina?
Lunes 29 de junio de 2015

El titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, advirtió hoy al presidente de la AFA, Luis Segura, que si los clubes que tienen deudas impositivas y previsionales no se acogen al plan de facilidades de pagos que vence mañana se les embargará el dinero que reciban por parte de los sponsors y las transferencias de jugadores. En el fútbol argentino la inmensa mayoría de los clubes tiene saldo en rojo en sus balances. En muchos casos las deudas son impagables. ¿Pueden desaparecer?

En Europa, la Justicia actúa muy diferente. Clubes enormes que en su época fueron ganadores de campeonatos nacionales e internacionales sufrieron la bajada del martillo de remate. El más reciente y resonante fue el del Parma. El equipo “lechero” en los '90 -con el fuerte apoyo de la empresa láctea Parmalat- supo contar con Roberto Sensini, Juan Sebastián Verón, Hernán Crespo, Ariel Ortega y Matías Almeyda que eran primeras figuras de las selecciones de Argentina conducidas por Daniel Passarella primero y Marcelo Bielsa después.

Este es un resumen con los clubes más importantes que han dejado de existir.


ESPAÑA

Badajoz: fue conocido en Argentina cuando lo gerenció Marcelo Tinelli. Allí jugaron David Bisconti, Alejandro Mancuso, Martín Romagnoli y Héctor Bracamonte.

Logroñés: el club que se llevó a Luis Islas de Independiente y a Oscar Ruggeri y Antonio Alzamendi del River campeón del mundo del '86 cerró en 2009.

Salamanca: el equipo que contara con Diego Fernando Latorre y Gustavo Lombardi cerró sus puertas luego de deudas impagables que comenzaron en 2011.

Extremadura: en 2010 dejó de existir tras varios descensos administrativos y deportivos. Se hizo famoso en Argentina cuando Diego Korol cubría para VideoMatch la actuación de los argentinos Carlos Navarro Montoya, “Pepe” Basualdo y Alejandro Duré.

Otros que han desaparecido o fueron refundados son el Compostela, el Polideportivo Ejido, el Deportivo Almería, Granada 74, Club Deportivo Malacitano, Unión Esportiva Lleida, Club Deportivo Mérida.

Elche: descendió de categoría en junio de 2015 por “mantenimiento de deudas con la Agencia Estatal de la Administración Tributaria”, que no es otra que la AFIP de España.

Sevilla: el flamnte campeón de Europa League saldará su deuda con Hacienda de España en diez años. Fundamentalmente debe el IBI (impuesto de bienes e inmuebles) y el de actividades económicas (IAE) por unos 3.000.000.

ITALIA

Parma: por 220 millones de dólares el equipo auspiciado por la también desaparecida Parmalat cerró en 2015. Allí brillaron Buffon, Dino Baggio, Sensini, Almeyda, Ortega, Crespo y Verón. Tras 101 años renacerá en la última categoría como Parma 1913.

Fiorentina: el equipo en el que es un “semidios” Gabriel Omar Batistuta llegó a deber en 2001 unos 50 millones de euros y la justicia lo mandó a la Serie B.

Otros clubes italianos desaparecidos: Piacenza, Ancona (jugaron Rugger y Sergio Zárate), Messina, Venezia, Triestina, Perugia, Salernitana, Foggia, Treviso, Pisa (el primer equipo de Diego Simeone en Europa) entre otros. Lazio logró un acuerdo con el fisco de Italia para prorratear la deuda de 140 millones de euros en 23 años.

En Inglaterra el Leeds United tuvo que rematar su plantel y como consecuencia de una deuda de 80 millones de libras cayó a Tercera División. El Portsmouth en 2010 pasó a ser propiedad de sus aficionados por 70 millones de libras que no podían pagar sus dueños.

En Alemania el Borussia Dortmund debió ser salvado por la aseguradora Signul y por el Bayern Munich que le prestó una fuerte suma para cubrir los 170 millones de euros que debía.

El Glasgow Rangers de Esocia, donde renació el “Pajaro” Caniggia en 2002, fue declarado en quiebra por 26 millones de euros. En Estados Unidos el Chivas USA, filial del mexicano, cerró por problemas económicos y malos resultados mandando de nuevo a la Argentina a Agustín Pelletieri.