¿Qué pasará con Grecia, a horas de un posible default?

La hoja de ruta en Grecia está llena de incógnitas y alternativas muy distintas: corralito, FMI y amenaza de no pagar. ¿Qué similitudes tiene con la Argentina 2001?
Martes 30 de junio de 2015
El futuro de Grecia está lleno de incógnitas. La combinación de los controles de capital, el corralito financiero y la amenaza de un impago con el Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre el trasfondo de una convocatoria de referéndum para el día 5 dibujan un escenario complicado para el país.

La hoja de ruta para las próximas semanas presenta combinaciones casi infinitas de elementos, ya que el alcance global de la crisis helena aumenta los instrumentos disponibles para su desarrollo. Hasta ahora los inversores se han mostrado complacientes con casi todas ellas pero el deterioro de las negociaciones en este fin de semana ha cambiado el tono de los mercados.

El camino hasta el referéndum. Este martes, día 30 de junio, expira oficialmente la prórroga del actual programa de rescate de Grecia con las instituciones. Si Bruselas no concede una nueva prórroga, como solicita el Gobierno de Atenas, a partir de ahí Grecia tendría que solicitar un tercer rescate y empezar de nuevo las negociaciones. Mientras tanto, las instituciones no podrían hacer ningún desembolso y Grecia carece de acceso a los mercados para su financiación. Ese día también vencen los créditos de junio del FMI por unos 1.600 millones de euros y muchos analistas creen que Atenas no podrá hacer frente a ese pago, salvo que acuda a las reservas de emergencia.

Las encuestas apuntan una victoria de los partidarios del acuerdo. Esto que supondría una derrota del Gobierno de Alexis Tsipras en la consulta del próximo 5 de julio. Ese resultado elevaría las posibilidades de una nueva convocatoria electoral aunque la oposición ya ha ofrecido en ese extremo la configuración de un gobierno de unidad. Si el resultado del referéndum arroja una victoria del no, la posibilidad de que Grecia acabe abandonando el euro se dispara. Sin un plan de soporte financiero internacional, con controles de capital y sin el control de la divisa, las autoridades helenas quedarán pronto sin margen de actuación y el riesgo de crear una nueva moneda reaparece.

20 de julio, nuevo día D. En el más optimista de los escenarios, en el que Grecia logra una prórroga del rescate hasta el 6 de julio, con un apoyo mayoritario de la población a las condiciones del acuerdo, en el que el Banco Central Europeo (BCE) sigue manteniendo a flote los bancos y con un gobierno tras la consulta del día 5 dispuesto a cerrar un acuerdo con rapidez con las instituciones europeas, la fecha del 20 de julio será el nuevo día D. Ese día vence deuda con el BCE por 3.500 millones de euros. Si Grecia impaga con el BCE, automáticamente queda fuera de cualquier posibilidad de asistencia por el banco central y con ello acaba con las posibilidades de solvencia de los bancos helenos. Sin algún tipo de asistencia financiera externa, será difícil que Atenas pueda hacer frente a ese importante vencimiento.

La palabra default y corralito hacen que la memoria lleve a los argentinos al 2001. ”El conflicto griego tenía todos los ingredientes para salir mal, el cuándo y el cómo son fundamentales. Europa queda expuesta al abismo otra vez. Fastidia mucho que algunos quieran identificar la crítica al referéndum como una traición a la democracia. Sin el euro, Grecia va derecha a convertirse en la Argentina de Europa. Y eso que Argentina es un hermoso y admirable país, pero no parece deseable pasar por lo que allí se ha pasado desde hace casi 15 años. Primero el corralito, y luego una caída por el terraplén infinito del populismo”.

“Si hay posibilidad de enmendar esta situación habría que hacerlo cuanto antes, pero los acontecimientos se han precipitado hacia un terreno donde es casi imposible pararlos. Esta era la situación soñada por los peores especuladores anti euro hace dos años: la península helénica deja el sirtaki y baila el tango. Con Europa, claro. Si Grecia sale del euro (lo que hoy por hoy es más probable de lo que lo ha sido nunca), cuando algún Estado miembro se encuentre en problemas para contener su deuda y estabilizar su economía —y puede haber candidatos tarde o temprano—, la fuerte presión sobre la prima de riesgo se redoblará. Este accidente pilla la red de seguridad europea en proceso de formación. Casi sin experiencia. A tragar saliva”, finaliza un experto.