Grecia amplía el 'corralito' al menos dos días más

Los principales entidades bancarias iban a abrir sus puertas este martes. Se quedaron sin efectivo por la masiva afluencia de los griegos a los cajeros automáticos y la inestabilidad política.
Lunes 6 de julio de 2015
Atenas pretendía abrir los bancos este martes, pero no podrá ser. Las cuatro principales entidades del país han sufrido un considerable golpe de liquidez durante las dos últimas semanas. La inestabilidad política, la masiva afluencia de los griegos a los cajeros automáticos y la decisión del Banco Central Europeo de mantener, pero no aumentar la línea de liquidez de emergencia ha dejado a las entidades sin efectivo.

El cierre se prolongará hasta el próximo viernes o el lunes, según fuentes recogidas por Reuters. O hasta el próximo jueves, según adelantaron los medios griegos que citan una reunión que se está celebrando en el Ministerio de Finanzas. Se incumple así la perspectiva mantenida por el Gobierno en los días previos al referéndum.

Sí continuar, por el contrario, el límite de retirada de 60 euros en los cajeros, aunque algunos no dan más de 50 debido a una escasez de billetes de 20 y 10 euros en las máquinas. Esta mañana se sucedieron los rumores sobre la posible limitación de esa cantidad, pero el ministro de Economía, Yorgos Stathakis, los desmintió. Considera que los bancos podrán aguantar el ritmo actual de retirada de dinero durante unos días más, aunque el BCE no amplíe la línea de liquidez de emergencia.

Restaurar ese colchón para los bancos es ahora el más inmediato objetivo del Gobierno. El país ya ha reclamado a Fráncfort su ampliación.

El primer ministro griego, AlexisTsipras, se ha reunido durante toda la mañana con los líderes de los partidos de la oposición, a excepción de los neonazis de Amanecer Dorado. Todos ellos, menos los comunistas del KKE, han firmado un documento conjunto pidiendo a la institución que preside Mario Draghi que eleve el límite de la línea de liquidez de emergencia. El problema es que Grecia ya no se encuentra bajo el paraguas de un programa de rescate; y el BCE no puede, legalmente, financiar a un país, ni siquiera a través de sus bancos.