Díaz hizo negocios por U$S 1 millón antes de desaparecer

Investigan tres operaciones del financista desaparecido hace cuatro meses. Las mismas fueron realizadas días antes de su desaparición.
Viernes 10 de julio de 2015

Una de las líneas más interesantes se relaciona con una serie de operaciones financieras –por casi un millón de dólares– realizadas por Díaz poco antes de su desaparición, la cual, para gran parte de los investigadores, fue voluntaria.

Esas operaciones se concretaron el 26 de febrero, horas después de que la casa del financista, ubicada en la ciudad de Lanús, fuera baleada por desconocidos que se movían en moto. Ese ataque –del que él, ante la Policía, dijo desconocer los motivos– ocurrió sobre la madrugada y, por la tarde, Díaz firmó tres documentos clave.

Cerró un boleto de compraventa de un lote en el coqueto barrio privado La Herradura, en Pinamar. El terreno, propiedad de él y de su esposa, Natalia Puccar (con la que estaba separado sentimentalmente pero convivía), fue valuado en 1.053.000 pesos. De acuerdo a las constancias del expediente, Díaz y Puccar firmaron luego un poder irrevocable de venta a favor del comprador. Lo hicieron el jueves 5 de marzo, apenas cuatro días antes de la desaparición.

El 26 de febrero, el financista también le pidió a su mujer que firmara el 08 de un auto BMW que tenían en común y que posteriormente fue transferido.

Esa misma tarde, en la misma escribanía se confeccionó un boleto de compraventa por el cual Díaz aparece comprando una casa en uno de las zonas más exclusivas de Banfield, sobre la calle Alem al 1200, por un valor de 800.000 dólares. Esta propiedad, sin embargo, nunca se escrituró y hay sospechas de que la transacción no fue más que una maniobra para encubrir lavado de dinero.

Para analizar esta documentación y toda la que se encontró en al oficina de Díaz en el Microcentro, la fiscal Estela Andrades le pidió colaboración a la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac) y a la División Cibercrimen de la Policía Metropolitana.

Por lo pronto, hay un detalle que a todos le llama la atención: la persona a quien Díaz le vendió el terreno de Pinamar y le compró la casa de Banfield es la misma.

Este agente (que en esta nota solo se identificará con su nombre de pila: “Mario Leonardo”) tenía una estrecha relación con Hugo Díaz previa a los contratos que firmó con él el 26 de febrero. De acuerdo a la investigación de la fiscal Andrades, “Mario Leonardo” es el cuñado de otro personaje clave en el caso, Diego Xavier Guastini, quien fuera amigo, contador y la última persona en ver con vida a Díaz. Cuando éste desapareció, Guastini fue llamado a declarar en la causa. Lo mismo ocurrió con su socio, Luciano Viale, hijo del espía Pedro “El Lauchón” Viale, asesinado a tiros por la Policía Bonaerense en su casa de Moreno, en julio de 2013.

A traves del análisis de las cámaras del Microcentro, los investigadores determinaron que la mañana del 9 de marzo Díaz había entrado a un edificio de la calle Florida al 500. Allí tienen sus oficinas Guastini y Viale. Al financista se lo ve entrar, pero no salir. La importancia de este dato quedó relativizada cuando se determinó que el lugar tiene un segundo acceso. Los investigadores creen que salió por allí. Salvo algún que otro mensajito de texto, nadie más lo vio a partir de ese momento.

Según Guastini, esa mañana él le dio a Díaz un cheque de $ 32.000 para que le cambiara. El dinero, dijo, era de un alquiler de un departamento suyo en Puerto Madero. A ese monto hay que sumarle US$ 50.000 que, según la novia de Díaz, éste llevaba encima la mañana del 9 de marzo.

Tanto Guastini como Viale sostuvieron al declarar en la Justicia que su amigo Hugo tenía deudas y señalaron a barrabravas del club Boca Juniors. La pista contra La 12 fue una de las más fuertes al comienzo de la causa. Sin embargo, con el paso de los meses fue perdiendo peso.

Hoy la línea de trabajo que se sigue con más fuerza se relaciona con los oscuros negocios de las mesas de dinero de la City y su rol en el lavado de activos, principalmente de dólares del narcotráfico que estarían entrando al país. Y en este punto, Guastini tendría un rol central, al punto de que es investigado por la Justicia federal como líder de una banda dedicada al tráfico internacional de dinero.