Tevez se sentó al volante del nuevo Boca

Viernes 17 de julio de 2015
La imagen de campeón de Tevez se ha reproducido en todo el mundo. Campeón en Boca, de toda América, en Brasil, en Inglaterra, en Italia y hasta medalla de oro con la Selección. Lo que gira alrededor del hijo pródigo de Fuerte Apache, desde la confirmación de su regreso a la Ribera y su próximo debut en el torneo ha sido una avalancha de cosas buenas... Pero no nos confundamos, hubo un episodio, que data de meses antes de su salida de Italia, que podría opacar todo.

Empecemos por lo positivo, para tener herramientas a la hora de analizar lo negativo y sacar conclusiones. Tevez llega a Boca para devolerle al “xeneize” el sentido de pertenencia. Desde que Riquelme dejara el club, que están buscando una persona que pueda meterse en el corazón de los hinchas. Se ha probado con la contratación de los mejores de la Argentina, con el liderazgo de Gago, el regreso de Osvaldo y hasta con el brillo esporádico de Lodeiro... Pero ni el juego o el carisma de estos jugadores ha podido convencer a la tribuna.

“Carlitos” aparece como la llama de la esperanza para un club que ha decaído deportivamente en los últimos años (especialmente desde la llegada de Angelici) vuelva a renacer. Dentro de la cancha el delantero le aportará calidad, corazón y nivel europeo como para que todas las miradas se posen en él y así el equipo pueda relajarse y finalmente jugar. Fuera de la cancha ha sido una revolución: se ha visto con los miles de hinchas que se juntaron para alentarlo el día de su presentación. Además el plantel ha sabido adoptar la postura relajada de la estrella. Las sonrisas en la semana de entrenamiento que suma Tevez han copado los rostros de todos, tanto jugadores como cuerpo técnico.

Además, ¿qué mejor que Tevez para olvidar el mal trance de la Copa Libertadores y el escándalo con el gas pimienta frente a River? Ningún hincha de Boca, ni el más optimista, imaginaba que dos meses después del incidente, estaría hablando de tantas cosas buenas. El fútbol y el ánimo de todo el club está agradecido por la decisión del “Apache”. Dejó en la mesa millones de dólares para volver a un fútbol argentino que está prácticamente en coma, con una AFA a la deriva y situaciones violentas por doquier. Lo que lleva a otra pregunta: ¿existe algún otro jugador que hubiera hecho lo mismo, en la situación que se encuentra Boca?¿hay alguien capaz de dejar la comodidad de Europa para pasar a convivir con los problemas de la Argentina? Creo que pocos, por no decir ninguno.

El último punto positivo señala a la dirigencia. Esa noche fatídica del 14 de mayo los rostros de los dirigentes, encabezados por Angelici, eran de estupor, preocupación y miedo ante lo que se avecinaba. Incluso se llegó a mencionar el anticipo de las elecciones al ver el poco control que tenía el presidente de la situación. En diciembre los socios de Boca deberán elegir autoridades. Ya lo dijo Tevez: “quiero que siga Daniel”. Y esas palabras funcionaron a la perfección para que Angelici relance su campaña y pretenda renovar su mandato en la Bombonera. Hasta eso logró Tevez: que un “cadáver político” como llegó a anticiparlo algún dirigente de la oposición, se convierta en el Ave Fénix y sueñe con la tan ansiada continuidad.

Lo negativo. Quizás para algunos no sea mucho, pero significa demasiado. Es todo un símbolo que este regreso de Tevez se de con una presencia casi constante de La 12 dentro del club. Es cierto: Di Zeo y Martin vuelven a Boca luego que Angelici les abriera las puertas y levantara muchas de las inhibiciones que no le permitían concurrir a los partidos. Pero hubo un episodio que fortifica a los violentos y es la decisión de “Carlitos” de regalarle el telón más grande que ha tenido la barra en su historia. Una inmensa bandera que se estrenó en la despedida de Battaglia y que la hinchada intentará entrar en cada uno de los partidos locales. En una muestra clara de impunidad, La 12 hasta mostró estandartes que le había robado a River en enfrentamientos anteriores. No puede Tevez, que nunca ha negado el supuesto regalo, apoyar a estos violentos por el solo hecho de generar empatía con todos los hinchas.

Es así como el balance se convierte en algo más negativo de lo que esperábamos. No queremos que la barra copa ninguna tribuna ni tener ningún trato especial. Es el primer paso para no perder la batalla con los violentos. Pero esa bandera, símbolo de la impunidad, es una mancha que será muy difícil de quitar. El poder de La 12 es mayor al que muchos piensan, y si hay una persona que puede ayudar (con el apoyo de TODOS los que rodeamos al fútbol) a disminuirlo es el ídolo de todos, el que se sentó al volante y conduce el nuevo Boca.