Los Mirage volarán por última vez

Los famosos cazabombarderos ya no serán utilizados y serán reemplazados por nuevas naves. La dificultad para volarlos, el principal motivo.
Viernes 14 de agosto de 2015
Hoy será la última vez que el público vea volar los cazabombarderos Mirage. La pasada de 3 o 4 aparatos en una especie de desfile aéreo reducido ocurrirá en conmemoración del 103° aniversario de la creación de la Fuerza Aérea Argentina.

Las repetidas averías en los instrumentos vitales para que el piloto conozca la posición del avión en el aire condenó a los escuadrones de Mirage a operar sólo en condiciones de visibilidad diurna mientras el piloto mantenga contacto visual con el terreno. Inaceptable limitación en la capacidad esencial de la aeronave, el combate todo tiempo, que impacta de lleno en la política de defensa nacional: "disponer del instrumento militar apto para defender a los habitantes de la Argentina, su integridad territorial y sus recursos naturales de la intrusión de un agresor estatal".

La decisión política de adquirir un reemplazo para el Mirage está tomada, pero se dilata la selección del avión a adquirir. La demora tiene múltiples respuestas según a quién se pregunte; es por escasez de divisas, porque la financiación ofrecida no es conveniente, o porque se está analizando llevar a los Pampa a Tandil en un período de transición hasta que aparezcan los fondos necesarios para una compra de envergadura.

El jefe aviador Callejo, un veterano de la Guerra de Malvinas que piloteó Mirage sabe que su discurso será auscultado por tres actores: el Gobierno saliente, los candidatos presidenciales y el frente interno de la Fuerza Aérea. Tratará de equilibrar logros con mensajes dirigidos a quienes tendrán que asumir los temas pendientes en la renovación de equipamiento, por caso el urgente reemplazo de los Mirage, la ampliación de la flota de aviones de entrenamiento básico Grob TP 120 y de helicópteros MI 17 para logística antártica. La planificación para la campaña antártica 2015/16 cuenta con una novedad favorable; la base vicecomodoro Marambiodispone de una flamante pista complementaria cuya construcción finalizó el 14 de julio pasado. Con 1.600 metros de largo y 45 metros de ancho, la más extensa de la Antártida, convierte a Marambio en la única base que posee dos pistas. La construcción es de tierra compactada. Es cierto que aumenta la operatividad de la base y la proyección logística del país en el continente helado, pero otras voces alertan sobre el riesgo de que con el aumento de temperatura al comienzo del verano se produzca el deshielo de la superficie de permafrost (tierra congelada) y se torne barro pesado, lo que podría afectar el rodaje de los aviones.

Otro avance en el mismo escenario que logró Callejo es el programa de modernización y remoción de obsolescencias a los C-130 Hércules, aviones de transporte que cumplen tareas de logística antártica y vuelos de ayuda humanitaria. El programa alcanza a cinco aeronaves por un valor cercano a los 70 millones de dólares. El contrato se hizo a través del sistema FMS (sigla en inglés de Foreign Military Sales) por el que reparticiones específicas de la administración de los Estados Unidos intervienen con el beneficio de mejores precios en servicios y adquisiciones a países amigos. El primer Hércules matrícula TC-69, que servirá de modelo al resto a modernizar en la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA), está en la planta de la empresa estadounidense L 3 en Waco, Texas. Una apreciación optimista indica que el avión estaría listo en octubre.

La reciente construcción del cuarto radar tridimensional de una serie de seis, tarea que se encomendó al INVAP, está en la lista de menciones. En 2005 INVAP inició el desarrollo del primer modelo de radar tridimensional (3-D) en el marco de un contrato con Fabricaciones Militares y con el usuario, la Fuerza Aérea. El ingenio electrónico brinda datos de situación y movimiento de aviones, permite la detección, vigilancia, identificación y control del espacio aéreo bajo responsabilidad militar en tareas contribuyentes con el combate al narcotráfico, contrabando de mercaderías, armas y tráfico de personas. Se estudia instalar el cuarto aparato en el predio del Grupo VyCEA (acrónimo de Vigilancia y Control del Espacio Aéreo) en Merlo, provincia de Buenos Aires, desde donde se controla todo el tráfico aéreo de la zona de mayor congestión del país, Ezeiza y Aeroparque y con el propósito de proteger el núcleo de asiento del poder político de la Nación. Estos radares tienen un alcance de 400 kilómetros, los tres primeros se desplegaron en provincias del NOA y NEA y la cobertura penetra áreas fronterizas de Paraguay y Brasil y Bolivia, por donde se presume ingresan los vuelos ilegales.