Viaje de egresados: ¿Qué deben tener en cuenta los padres para cuidar la salud de sus hijos?

Martes 1 de septiembre de 2015

En general, las empresas que organizan estas travesías exigen que los adultos responsables completen una ficha médica que certifica el estado de salud de los viajeros. En la consulta, el médico puede conversar sobre los aspectos de cuidado y prevención; los preadolescentes y jóvenes pueden aclarar sus dudas, y los padres expresar sus preocupaciones.


Disfrutar con seguridad

La presión de sus pares y el cambio de ambiente podrían influir de modo negativo en los chicos. Hay que explicarles que es necesario que duerman lo suficiente y que no salteen comidas para que puedan aprovechar la experiencia con toda energía. Del mismo modo, es fundamental que conozcan los riesgos del consumo y del abuso de tabaco, de alcohol y de otras drogas. El alcohol, aún en pequeñas cantidades, produce confusión y desorientación, y esto puede exponer a los jóvenes a conductas o situaciones de riesgo que pueden facilitar el contagio de infecciones de transmisión sexual (ITS). El consumo alcohólico también puede causar hipoglucemia y, en ambientes fríos, produce un rápido descenso de la temperatura corporal.

Además, hay que recomendarles que no se realicen tatuajes o piercing durante el viaje porque estas prácticas pueden transmitir los virus de la hepatitis B, C y el VIH cuando se usan agujas que no se esterilizaron de manera adecuada o a través de la tinta contaminada.

Enfermedades prevenibles por vacunas

Es aconsejable realizar una consulta médica al menos 30 días antes de viajar, para que el profesional revise los esquemas de inmunización contra sarampión, rubéola, difteria-tétanos, y que indique otras vacunas para destinos puntuales.

Siempre es necesario que los adolescentes tengan al día las vacunas contra el virus del papiloma humano (VPH) y contra la hepatitis B, y que cuenten con información acerca de las prácticas sexuales seguras para evitar embarazos no deseados y la adquisición de infecciones de transmisión sexual (hepatitis B, VIH/SIDA, VPH, sífilis, gonorrea y herpes).

Otra enfermedad grave es la meningitis, que se caracteriza por la inflamación de la membrana que recubre el cerebro y la médula espinal. La más severa es la meningitis bacteriana (puede dejar secuelas o causar la muerte en apenas 24 horas); este tipo puede prevenirse por vacunación. ¿Quiénes tienen mayor riesgo de adquirir esta infección? Además de los niños menores de 5 años, los adolescentes y jóvenes por factores propios de su estilo de vida que favorecen el contagio, como compartir vasos y cubiertos; convivir en un mismo dormitorio; besarse y aglomerarse en espacios cerrados.

Este año el Ministerio de Salud de Argentina recomendó la incorporación a su Calendario Nacional de Vacunación de la vacuna contra el meningococo. El esquema de inmunización contempla a los lactantes y la vacunación con una dosis a los 11 años. Como los adolescentes portan la bacteria en la nariz y en las fauces, vacunarlos tiene como objetivo disminuir la portación nasofaríngea para proteger a este grupo y, de forma indirecta, a la población no vacunada (niños y adultos). Actualmente, existen inmunizaciones tetravalentes conjugadas que protegen contra los principales serogrupos de la bacteria Neisseria meningitidis (A, C, Y, y W135).

Los chicos que tengan factores de riesgo, como por ejemplo asma, también pueden necesitar la vacuna antigripal y la antineumocócica.



Otras conductas preventivas

La transmisión de virus y bacterias suele darse por vía aérea o por contacto directo con personas afectadas, por eso es clave incorporar algunas medidas de prevención: ventilar los ambientes, lavar las manos de manera frecuente con agua y jabón o alcohol en gel, toser o estornudar sobre pañuelos de papel o sobre el pliegue interno del codo, y evitar la cercanía con personas que presenten síntomas respiratorios.



Dr. Daniel Stamboulian, MN 25441