Argentino espera 'milagro' del Papa para evitar pena de muerte

Víctor Saldaño aguarda hace 19 años en el "corredor de la muerte" por su sentencia de muerte. Su madre, Lidia Guerrero, habló con Chiche Gelblung luego de las declaraciones de Francisco en el Capitolio.
Viernes 25 de septiembre de 2015
Víctor Saldaño nació en la provincia de Córdoba hace casi 44 años. Cuando tenía 24, asesinó a un comerciante estadounidense junto a un amigo mexicano. Lo condenaron dos veces porque el primer juicio había sido anulado. En los últimos 19 años intentó suicidarse tres veces y pidió en reiteradas oportunidades que lo ejecutasen, pero aún continúa esperando en el denominado "corredor de la muerte".

Su mamá, Lidia Guerrero, el año pasado viajó al Vaticano para pedirle al papa Francisco que interceda. Logró un breve contacto con el Pontífice en la asamblea general de los miércoles. El obispo de Roma dijo que conocía el caso. Tiempo después algunos emisarios de la Santa Sede le dijeron que el Papa estaba preocupado por el caso de su hijo y pretendía comentárselo a Barack Obama. Ahora, en medio de la gira papa por los Estados Unidos, la mujer sueña con un milagro.

"Nunca supe si llegó a hablar el tema con Obama. Pensábamos que en esta oportunidad se podía dar. Él sabe mejor que nadie cómo hablar estas cosas, pero lo de ayer fue admirable lo que hizo el Papa en el Capitolio, hablando de la pena de muerte y de los problemas de los inmigrantes", describió Guerrero.

Francisco pronunció un discurso que fue calificado como histórico por la mayoría de los medios del mundo. Hubo aplausos, emoción, lágrimas y un sentido mensaje contra la pena de muerte, que está vigente en varios estados del país norteamericano.

La incidencia de Obama es relativa en el caso del cordobés. El presidente no tiene poder para indultarlo y cada estado dicta sus propias leyes. Texas ha sido históricamente uno de los más rigurosos contra cosas similares a los de Saldaño. Sólo el gobernador republicano Greg Abbott podría llegar a perdonar al argentino.

"Nunca me pronuncié contra la pena de muerte porque es una ley de los Estados Unidos. Mi hijo cometió un delito y es lo que corresponde. El tema es que el juicio fue injusto y no le correspondía la pena de muerte. Es muy vergonzante como madre lo que pasó, aunque él estaba drogado", recordó Guerrero.

Hace tres años que Lidia no ve a su hijo, que espera una definición en el "corredor de la muerte". Es el único argentino de los 400 presos de origen latinoamericano que esperan ser ejecutados. Nunca negó su participación en el crimen. Su mamá tampoco. La familia sostiene que los juicios estuvieron viciados con testigos "truchos".

En estos 19 años Saldaño estuvo encerrado, sin contacto con otras personas o con el exterior. Todos los días tiene la posibilidad de salir media hora a una jaula interna que en la prisión la llaman "patio", sin embargo -cuenta su madre- ya no tiene ganas siquiera de ver el sol.