No eran sólo derrotas dignas...

Jueves 22 de octubre de 2015
¿Cuántas veces seguidores de otros deportes se han burlado de las caídas de Los Pumas?¿Cuántos periodistas desde sus tribunas no especializadas se mofaron de la ausencia de “exitos”?¿Cuántos fuimos los que nos preguntamos si sería el camino correcto el que estaba tomando la Selección? Hoy, con “el diario del lunes”, podemos decir que todos (me incluyo) erramos el análisis y lo futbolizamos. Con los resultados puestos, nos damos cuenta que no sólo eran derrotas dignas... Era mucho más.

En 2009 la UAR tomó una decisión importante y que cambió el paradigma de un rugby amateur a uno profesional y exitoso. El principal impulsor fue Agustín Pichot con el plan que tomó del fútbol americano y adaptó a nuestros rugby. Se abrieron centros de alto rendimiento en todo el país, se creó un sistema de becas para que los jugadores se concentren en el seleccionado, se apostó fuerte en acercarse a las potencias del Sur, se compró una franquicia en la Liga más importante del hemisferio y finalmente se potenció y profesionalizó el sentir Puma.

Cinco años después ese camino ha provocado el éxito y la catarata de elogios del mundo entero en el Mundial. Esas voces burlonas poco a poco se fueron callando. Hoy cualquier fanático del fútbol quiere y siente que la selección de Martino debería copiar algunos párrafos del Manual Puma. Y eso en un país como el nuestro es un logro incalculable.

En ese mismo 2009 se multiplicaron las voces que criticaban el PLADAR, el Plan de Alto Rendimiento, cuyo objetivo era formar y capacitar a los jugadores para que se conviertan en hombres de selección. Pasaron los partidos en el Rugby Championship y finalmente en 2014 se obtuvo el primer triunfo como local ante Australia, se confirmó el envión con la victoria histórica en Sudáfrica y se está coronando con una Copa del Mundo casi perfecta.

Hoy todas las selecciones de rugby, desde las formativas y juveniles hasta las mayores, siguen un mismo camino, mantienen una lógica y juegan un sistema idéntico. Eso hace que la adaptación de jugadores jóvenes no sea tan drástica y dolorosa. Así los logros se fueron acumulando: ante Australia en Mendoza el año pasado 12 de los 15 titulares eran formados por ese PLADAR; muchos rugbiers que no juegan en nuestro país por la dicotomía profesionalismo vs. amateurismo brillan en el Rugby Championship ante las potencias y hoy en el Mundial cualquiera que se ponga la camiseta argentina rinde al mismo nivel dentro de un sistema aceitado.

Todo forma parte de un plan estratégico. Incluso ese plan ha sorprendido a sus creadores. Desde la Dirección de Rugby de la UAR admiten que las semifinales en Londres han sido más de lo que esperaban. En la fase 2009-2015 anunciaban crecer, moldear a los juveniles y cosechar los logros en el 2016-2019, con el sueño de ser campeones del mundo en Japón.

La intención de conquistar al mundo del que tanto se habla comenzó en casa. Primero a los que veían con disgusto el profesionalismo, luego a los que dudaban de la capacidad de pelear cabeza a cabeza con las potencias y finalmente convencer a quienes tildaban de fracaso las derrotas. Conquistado el ámbito local, sólo quedaba dar el paso al internacional. Incluso formadores de equipos en Inglaterra ya piensan que seguir de cerca el Plan Puma y realizar giras por nuestro país.

Sea como sea el resultado en las semifinales ante Australia, Argentina es la gran ganadora de este Mundial. Lo más importante ya se consiguió: el Plan Puma está en marcha; las derrotas dignas ya son parte del pasado y el futuro promete más que nunca.
*Ignacio Damonte- Periodista Deportivo Canal 26