Deutsche Bank cierra sucursales en diez países, entre ellos Argentina

Además, cierra operaciones en Chile, México, Perú, Uruguay, Dinamarca, Finlandia, Noruega, Malta y Nueva Zelanda. Registró números rojos por 6.024 millones de euros
Jueves 29 de octubre de 2015
Deutsche Bank, la mayor entidad bancaria de Alemania, recortará 15.000 puestos de trabajo y abandonará sus actividades en diez países en el marco de una profunda reestructuración del banco con el objetivo de recortar sus costes en 3.800 millones de euros para 2018, después de haber registrado pérdidas récord de 6.024 millones de euros en el tercer trimestre del año.

John Cryan, co-consejero delegado del banco, indicó que la nueva estrategia de Deutsche Bank se sustenta sobre cuatro aspectos: ser más simple y eficiente, reducir el riesgo, estar mejor capitalizado y gestionar Deutsche Bank con mayor disciplina.

"Lamentablemente, esto también significa el cierre de algunas filiales y localizaciones en países, así como reducir el personal de cara al público y en infraestructura", añadió el máximo ejecutivo del banco. De este modo, la entidad germana anunció su intención de cerrar sus operaciones en Argentina, Chile, México, Perú, Uruguay, Dinamarca, Finlandia, Noruega, Malta y Nueva Zelanda, además de transferir su negocio de 'trading' en Brasil a centros regionales y globales.

Deutsche Bank anunció su intención de recortar 9.000 puestos de trabajo a tiempo completo y prescindir de otros 6.000 puestos correspondientes a contratistas externos en su área de tecnología global y operaciones. Asimismo, el banco tiene la intención de desprenderse de activos con una base de costes total de unos 4.000 millones de euros y alrededor de 20.000 empleos a tiempo completo equivalentes a lo largo de los próximos 24 meses.

La entidad pretende reducir a la mitad el número de clientes de su negocio de mercados globales, especialmente en países de mayor riesgo. Por otro lado, el banco suprimirá aproximadamente unas 90 personas jurídicas. Deutsche Bank anunció su intención de modernizar su "obsoleta y fragmentada arquitectura de tecnologías de la información" mediante la reducción de sistemas operativos y sustitución de hardware y aplicaciones de software al final de su vida útil.

La entidad calcula que las medidas previstas supondrán un ahorro bruto de costes de unos 3.800 millones de euros para 2018, con un coste asociado por reestructuración y despidos de entre 3.000 y 3.500 millones de euros. De este modo, Deutsche Bank se ha marcado como objetivo reducir sus costes ajustados por debajo de los 22.000 millones de euros en 2018, así como una ratio de capital básico CET 1 de al menos el 12,5% para finales de 2018 y una ratio de endeudamiento de al menos el 4,5% para ese mismo año y de al menos el 5% para finales de 2020.