Un obispo argentino renunció por presión del Vaticano

El obispo de Zárate-Campana, monseñor Oscar Sarlinga, anunció sorpresivamente su alejamiento de la diócesis. Desde la Santa Sede habrían intervenido por presuntos manejos irregulares.
Lunes 2 de noviembre de 2015

El obispo de Zárate-Campana, monseñor Oscar Sarlinga, confirmó en las últimas horas que presentó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis y que el papa Francisco se la aceptará en los próximos días, tras ser sometido a una investigación eclesiástica por malversación de fondos y maltrato al clero, entre otras irregularidades.

El Papa había encomendado al cardenal Mario Poli, la "misión fraternal" de indagar la situación financiero-pastoral de Zárate-Campana.

Según las denuncias, Sarlinga es acusado por sacerdotes y laicos de "administración fraudulenta de las instituciones educativas" diocesanas, "lavado de dinero en el Seminario San Pedro y San Pablo" y "de desviar subsidios para comedores infantiles otorgados por el ministerio de Desarrollo Social", entre otras cuestiones.

En los escritos enviados a la Santa Sede, los denunciantes también atribuyeron a Sarlinga situaciones de "abuso de poder" y de "comportamiento inapropiado", además de "ocultar una retención de fondos diocesanos para pagar un arreglo extrajudicial en una causa de abuso sexual que implicó a un sacerdote".

Entre las denuncias también hay una sentencia firme contra el obispado de Zárate-Campana por el despido sin justificación -bajo expedientes 859/2013 y 2473/2014- de la ex directora de Cáritas diocesana Silvana Bentancourt.

La mujer declaró en el juicio que su desvinculación se debió a "permanecer fiel a mis principios sin ser cómplice de situaciones indecentes, inmorales y fuera de los sacramentos de nuestra fe que comencé a vivir cotidianamente en mi ámbito de trabajo".

En el entorno del obispo tienen otra lectura de este caso: "Hablan muchas viudas del poder", dijo a DyN un sacerdote que pidió reserva de su nombre, pero admitió que la diócesis estaba hace más de un año "pseudo intervenida".

Monseñor Sarlinga es un hombre cercano a Esteban Caselli, ex embajador ante la Santa Sede en tiempos de Carlos Menem y del influyente cardenal Tarcisio Bertone, ex secretario de Estado del Vaticano.

Sarlinga, del sector más conservador de la Iglesia, nació el 20 de mayo de 1963 y en 2003 se convirtió con 39 años en el obispo más joven del país.

El obispo presidió ayer la misa de la peregrinación diocesana en la basílica de Luján, donde adelantó a la feligresía que "he pedido al papa Francisco un tiempo especial para hacer un tiempo de oración".

"Tengo que decir con toda justicia y de comunión que en el diálogo sucesivo con el Santo Padre Francisco, me ha expresado su comprensión y ha acogido mi petición. Petición que será hecha efectiva en los próximos días", sostuvo.

La noticia de la renuncia no tomó por sorpresa a muchos de los sacerdotes de la diócesis, alguno de los cuales se fueron a otros jurisdicciones eclesiásticas para evitar quedar "pegados al escándalo".

"Lamentablemente es de una falsedad total, pero lo importante es que renuncia. La iglesia está más limpia", escribió al conocer la noticia un sacerdote que dejó la diócesis por sus diferencias con Sarlinga.

El Papa ya había puesto en caja la arquidiócesis de Rosario tras las quejas formales que llegaron a Roma sobre desmanejos financieros y maltrato que precipitaron la salida de monseñor José Luis Mollaghan.

En su lugar, fue designado monseñor Eliseo Martín, un prelado con un perfil más social y pastoral.