Atentados en París: al menos 127 personas asesinadas

Más de 200 personas resultaron heridas, 80 de ellas de gravedad. El Gobierno francés ordenó el estado de emergencia y el cierre de las fronteras por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial.
Sábado 14 de noviembre de 2015

Una oleada de ataques coordinados dejó al menos 127 muertos el viernes en París, ensangrentada por una matanza al grito de "Alá Akbar" durante un concierto de rock, por un atentado suicida cerca del Estadio de Francia y por tiroteos en bares y restaurantes céntricos.

Además, estos atentados, cometidos casi simultáneamente a partir de las 21.20, causaron más de 250 heridos, 99 de ellos en estado crítico.

En ellos murieron ocho atacantes y, según el fiscal de París, François Molins, podría haber cómplices o coautores de los mismos que andan todavía sueltos.

Las competiciones deportivas previstas el sábado y domingo en la región parisina fueron suspendidas y los sitios turísticos permanecían cerrados el sábado en la capital francesa.

El arzobispo de París, cardenal André Vingt-Trois, quien dará una misa en la catedral de la capital francesa, instó a la "moderación" ante "la barbarie de grupos fanáticos".

Al menos 82 personas perdieron la vida en la conocida sala de conciertos Bataclan, abarrotada por unos 1.500 espectadores cuando irrumpieron los asaltantes en pleno concierto del grupo estadounidense Eagles of Death Metal.

"Dos o tres individuos a cara descubierta entraron con armas automáticas de tipo kalashnikov y empezaron a disparar de forma indiscriminada contra la gente", contó un locutor de la radio Europe 1, Julien Pierce, quien estaba dentro.

"Duró unos 10 o 15 minutos. Fue sumamente violento y hubo una ola de pánico", agregó. Otro testigo explicó a la emisora France Info que uno de los atacantes gritó "Alá Akbar" (Dios es grande) antes de abrir fuego.

Los autores de esta toma de rehenes justificaron sus acciones por la intervención francesa en Siria. "Les he oído decir claramente a los rehenes: La culpa es de (François) Hollande, la culpa es de vuestro presidente, no tiene por qué intervenir en Siria. Hablaron también de Irak", declaró Pierre Janaszak, de 35 años, que estaba en Bataclan.



La policía dijo que más de 100 personas murieron allí, en el este de París. Unos 1.500 espectadores se encontraban en el interior de esta conocida sala en la que actuaba el grupo estadounidense de rock Eagles of Death Metal cuando irrumpieron los asaltantes.

"Dos o tres individuos a cara descubierta entraron con armas automáticas de tipo kalashnikov y empezaron a disparar de forma indiscriminada contra la gente", contó un periodista de la radio Europe 1, Julien Tierce, quien estaba adentro. "Duró unos 10 o 15 minutos. Fue sumamente violento y hubo una ola de pánico", agregó.

Otro testigo explicó a la emisora France Info que uno de los atacantes gritó Alá Akbar" ("Dios es grande) antes de abrir fuego. "Les oía cargar (...) seguían disparando contra la gente (...) pasamos por encima de los cuerpos, es una pesadilla", agregó con voz quebrada por el llanto.

Los presuntos autores del ataque justificaron sus acciones por la intervención francesa en Siria, relató un testigo a la AFP. "Les he oído decir claramente a los rehenes: La culpa es de Hollande, la culpa es de vuestro presidente, no tiene por qué intervenir en Siria. Hablaron también de Irak", declaró Pierre Janaszak, de 35 años, que estaba en el Bataclan.

Tras el asalto de las fuerzas de seguridad, que dejó tres asaltantes muertos, Hollande se trasladó a la sala de conciertos acompañado por varios ministros y canceló su viaje previsto el domingo a Turquía para asistir a la cumbre del G20.

Esta matanza se produce el mismo día en que Francia restableció durante un mes los controles en las fronteras con motivo de la conferencia de la ONU sobre el clima (COP21), que se celebrará del 30 de noviembre al 11 de diciembre en París.

La ciudad ya había sido blanco a principios de enero de mortíferos atentados yihadistas contra el semanario satírico Charlie Hebdo y un supermercado kósher en París, que causaron 17 muertos. Además de la toma de rehenes del Bataclan, al menos cinco personas perdieron la vida en tres explosiones cerca del Stade de France, donde se disputaba un partido internacional amistoso entre Francia y Alemania.

Al menos una de esas explosiones fue provocada por un suicida, algo que no había ocurrido nunca en Francia en la historia reciente. El estadio, en el que había 80.000 personas, fue desalojado. El jefe de Estado presenciaba el partido junto al ministro de Relaciones Exteriores alemán, Frank- Walter Steimeier, y fue evacuado.

Un restaurante camboyano cercano al Bataclán también fue atacado, y habría muertos, según algunas fuentes. "Era surrealista, todo el mundo estaba en el suelo, nadie se movía", describió una mujer. "La gente no entendía lo que estaba pasando".

Los demás ataques y tiroteos se produjeron cerca de la céntrica plaza de la República, en zonas muy animados en las noches durante fin de semana. Ante la gravedad de los atentados, la policía y el ayuntamiento recomendaron a la población que permanezca en sus casas "salvo necesidad absoluta".