¿Llegó al país? la droga que usa ISIS para insensibilizarse

Expertos coinciden en que la Captagon se usaría tanto para la diversión como para el delito. Se trata de la anfetamina que utilizan los yihadistas del Estado Islámico para cometer atrocidades.
Sábado 21 de noviembre de 2015

Podría estar circulando ya en la Argentina, donde se la usaría tanto para la diversión como para el delito, la droga que se inyectaron los terroristas que atacaron en París, denominada Captagon, alertó un especialista.

Marcelo Peretta, titular del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFyB), señaló que si bien no hay constancias directas del uso de esta peligrosa droga, el Captagon, en el país, tampoco de lo contrario y el negocio ilegal de narcóticos es tan mutable que no sería raro que alguna droguería lo estuviera introduciendo

"Pasó con el éxtasis y luego con las metanfetaminas. Nadie creía que vinieran a la Argentina y terminaron entrando", dijo Peretta a al Diario Popular.

Para este especialista "hay que asumir que existe el narco en Argentina y que hay un vínculo muy fuerte entre narcotráfico y producción farmacéutica".

El poco conocido Captagon saltó repentinamente a la fama cuando en el marco de las investigaciones tras los sangrientos atentados en París que costaron la vida a unas 130 personas, se encontraron jeringas con esta sustancia en los cuartos del hotel que habían ocupado los yihadistas poco antes del masivo ataque.

Se trata de una anfetamina denominada fenetillina que, como todas las drogas de esta familia, aumenta la resistencia al cansancio y la atención, quita el hambre y causa una pérdida del juicio.

"Quien la consume se siente omnipotente, una especie de "rey del mundo" y pierde la sensación de miedo", explicó Peretta señalando que además inhibe el dolor.

Se presentan en forma de comprimidos por vía oral y ampollas inyectables que se administran vía endovenosa, directa o diluida en soluciones parenterales y cada dosis cuesta entre 5 y 20 dólares.

Por su precio, es muy accesible entre los jóvenes de medio y alto poder adquisitivo, que la usan mezclada con alcohol o marihuana para perder las inhibiciones.

"Actúa a nivel del sistema nervioso central y por lo tanto sus efectos son impredecibles dado que cada cabeza es totalmente distinta", dijo Peretta que afirmó que el más común de los efectos es la pérdida del juicio y de la memoria.

"Se desnudan, se pelean e incluso pueden tener relaciones sexuales y al día siguiente no recuerdan nada", explicó el facultativo.

Peretta destacó que Captagon es una droga de fácil acceso que aunque no está aprobada en Argentina por la ANMAT (órgano de control de alimentos y productos farmacéuticos), "se la obtiene por Internet con una tarjeta de crédito".

Inicialmente fue usada por los jóvenes de familias ricas de las monarquía del Golfo Pérsico, y de allí pasaron a los combatientes regulares y finalmente a los terroristas, según las constancias recogidas en París.

Dada su alta demanda en Medio Oriente, Siria se convirtió en el principal productor, pero cualquier laboratorio farmacéutico está en condiciones de elaborarla, señaló el secretario general de SAFyB.

Según Peretta el circuito que comienza con el soldado o el terrorista que la toma para perder el miedo antes de una acción, puede terminar con el joven que necesita perder inhibiciones o el delincuente que busca envalentonarse para realizar un robo.

El Captagon se produce y consume principalmente en Siria y sus tabletas son usadas por los yihadistas del ISIS, habida cuenta de los efectos que les producen las tabletas o su aplicación intravenosa: energía, aumento de fuerza, euforia, represión del miedo y quita del sueño, situaciones que claramente los favorecen para cometer los atentados.

Expertos internacionales afirman que la modalidad intravenosa tiene un resultado más rápido.