Los lazos de la Justicia

Lunes 23 de noviembre de 2015

Hay ocasiones en las que los jueces consideran a determinado sujeto como sospechoso de haber cometido un homicidio.

Por supuesto que los jueces tienen el cadáver, y que la autopsia dice que la víctima no se suicidó, sino que ha sido asesinada.

A partir de la individualización del sospechoso, muchas personas comienzan a preguntar y preguntarse acerca de los motivos que pudieron haber generado el ataque mortal. Son las mismas personas, de buena fe desde ya, que suponen indispensable la búsqueda de los motivos para llegar a la verdad de los hechos, y a establecer si el sospechoso es finalmente el culpable del crimen. En esta postura se pone a los motivos por sobre la autoría del delito.


Se piensa que se debe comenzar por las razones y causas que habrían llevado al sujeto a matar a la víctima, para luego pasar a analizar la responsabilidad del mismo. Parece que nadie es investigado si no hubiese tenido motivos, inspiraciones o atribuciones para quitarle la vida a la víctima.

Siempre es necesario que los jueces, fiscales y abogados se aparten de esta idea, lo antes posible, o por lo menos pongan sus expectativas en su justo medio.

El motivo del homicidio rara vez importa demasiado a los investigadores serios y diligentes, toda vez que el Código penal no otorga a los motivos una relevancia importante.


Los motivos, en muy pocas ocasiones dicen o expresan algo trascendente en la pesquisa judicial, por el contrario generalmente sirven para desviar inadecuadamente el buen rumbo de una saludable investigación.


Lo verdaderamente sustancial en el marco de la investigación y juzgamiento de cualquier delito es el modo, tiempo y lugar, en el ejemplo dado, de la muerte violenta.

Es decir, es necesario establecer con certidumbre jurídica si el sospechoso ha sido el asesino, de qué manera mató, cuándo y en qué lugar. Los motivos pueden ser obviados, nada agregan en la mayoría de los casos.

No quiero decir, que los motivos nunca deban ser tenidos en cuenta. Pero la realidad nos nuestra que en muy pocos casos tienen una notabilidad tal que puedan llevarnos al esclarecimiento de un crimen. Son muchos los casos judiciales que han quedado sin resolución, cuando la investigación corrió ciegamente detrás de los porqués.

Hugo Lopez Carribero, abogado penalista