Porno online, una peligrosa arma para los adictos al sexo

Miércoles 25 de noviembre de 2015

La pornografía online ofrece una fuente casi inagotable de imágenes que van surgiendo día tras día. Según el último estudio llevado a cabo por la Universidad de Cambridge (Reino Unido), esta circunstancia hace que las personas que sufren de adicción al sexo sean más susceptibles a las “señales” de internet vinculadas a imágenes sexuales que a las imágenes de temática neutra.

Muy Interesante menciona que la dificultad de controlar los pensamientos sexuales y también sus comportamientos de índole sexual forma parte de una patología que afecta a 1 de 25 adultos jóvenes. Esta condición, que puede afectar al entorno familiar y a la vida social del individuo, ha resultado estar asociada a una hiperactividad de tres zonas concretas del cerebro: el núcleo accumbens la dorsal cingulada anterior y la amígdala, todas ellas asociadas a los estímulos producidos por las drogas.

En el nuevo estudio, liderado por el científico Valerie Voon, los expertos estudiaron el comportamiento de 22 adictos al sexo y 40 hombres sanos, sin adicciones. En el primer experimento, ambos grupos tuvieron que observar una serie de imágenes por parejas que incluían tanto mujeres desnudas como muebles o mujeres vestidas. A continuación, se les pidió que eligieran una imagen para ganar 1 libra con cada par de fotografías (las posibilidades de ganar eran del 50%). Los adictos al sexo eran más propensos a elegir la imagen sexual sobre cualquier otra, mientras que el grupo de control escogía las fotos de mujeres vestidas por encima de las de los objetos neutros.

“Todos podemos llegar de alguna manera a la búsqueda de nuevos estímulos online, que podrían surgir revoloteando de un sitio web de noticias a otro, o saltando de Facebook a Amazon, a YouTube o a otras. Para las personas que muestran un comportamiento sexual compulsivo, sin embargo, esto se convierte en un patrón de comportamiento fuera de su control, que se centra únicamente en las imágenes pornográficas y romper el vínculo entre estas señales y el comportamiento puede ser extremadamente difícil”, explica Voon, líder del estudio.

Otra parte del estudio se basó en un nuevo ensayo en el que 20 adictos al sexo y 20 voluntarios sanos fueron emparejados y sometidos a escáneres cerebrales mientras observaban varias imágenes repetidas: una mujer desnuda, una moneda y una caja gris. El examen cerebral reveló que cuando los adictos al sexo veían la misma imagen sexual varias veces, experimentaban una mayor disminución de la actividad en la región del cerebro conocida como la corteza cingulada, ya que el adicto encuentra el mismo estímulo cada vez menos gratificante: el efecto de habituación. Lo mismo sucedió con los vídeos pornográficos.

“Nuestros hallazgos son particularmente relevantes en el contexto de la pornografía online. No está claro lo que desencadena la adicción al sexo en primer lugar y es probable que algunas personas estén más predispuestas a la adicción que otras, pero el suministro aparentemente interminable de nuevas imágenes sexuales disponibles en la red auda a alimentar su adicción, por lo que es cada vez más difícil escapar”, sentencia Voon.