Nuevo tiroteo deja 14 muertos y 17 heridos en EE.UU.

La policía logró abatir a dos de los sospechosos, un hombre y una mujer, tras varias horas de persecución en un gigantesco operativo.
Jueves 3 de diciembre de 2015
Al menos 14 personas fallecieron y otras 17 resultaron heridas en un nuevo tiroteo perpetrado en Estados Unidos, esta vez en un centro para discapacitados situado en la ciudad de San Bernardino, a 100 km al este de Los Ángeles.

La policía logró abatir a dos de los sospechosos, un hombre y una mujer, tras varias horas de persecución en un gigantesco operativo que movilizó a centenares de agentes locales, del FBI y unidades de élite SWAT.

El hombre fue identificado por las autoridades como Syed R. Farook, un ciudadano estadounidense que trabajó para el departamento de salud del condado de San Bernardino.

Una tercera persona fue detenida tras ser vista salir del lugar del tiroteo, pero la policía no pudo confirmar si participó en la masacre, de acuerdo con el jefe policial Jarred Burguan.

El director adjunto del FBI en Los Ángeles, David Bowdich, no descartó que se trate de un acto terrorista. "Es una posibilidad, pero todavía no lo sabemos", declaró.

Los sospechosos murieron durante un intercambio de disparos con las fuerzas de seguridad en plena calle, en el que fue herido un agente. El todoterreno negro con el que habían huído terminó repleto de agujeros por los impactos de bala.

La masacre comenzó alrededor de las 11 local en el Centro Regional Inland, un centro médico especializado en atender a pacientes con discapacidades mentales. A esa hora, el auditorio acogía la fiesta navideña organizada por el condado de San Bernardino para sus trabajadores.

"Hubo algún tipo de pelea y alguien abandonó la fiesta, pero no sabemos si esta persona regresó", dijo Jarred.

Los asaltantes fallecidos iban vestidos con ropa de asalto y llevaban rifles y pistolas. "Estaban preparados como si se tratara de una misión", según el jefe policial.

Varios testigos dijeron a los medios locales que los asaltantes dispararon indiscriminadamente.

Muchos trabajadores del centro "se encerraron en oficinas y armarios para intentar estar a salvo", relató a la cadena CNN Brando Hunt, uno de los empleados que salió ileso.

"Es una situación muy desafortunada. Estas personas dan su corazón y su alma para ayudar a los demás. Es una locura la audacia de los atacantes, de venir aquí y disparar", reconoció.