“Sí, se puede”, el canto de esperanza ante el cambio

Los festejos tuvieron dos epicentros, la Plaza del Congreso, donde dos pantallas gigantes permitían seguir la jura del nuevo mandatario, que llegó en medio de aplausos y vítores enmarcado por granaderos a caballo; y la Plaza de Mayo.
Jueves 10 de diciembre de 2015
Los seguidores del flamante presidente Mauricio Macri celebraron hoy en dos plazas "amigables" y se desplegaron a lo largo de la Avenida de Mayo en medio de un impresionante operativo de seguridad, en una jornada de movilización que estuvo marcada por el eslogan "¡Sí, se puede!".

Los festejos tuvieron dos epicentros, la Plaza del Congreso, donde dos pantallas gigantes permitían seguir la jura del nuevo mandatario, que llegó en medio de aplausos y vítores enmarcado por granaderos a caballo; y la Plaza de Mayo, con un mural televisivo que se apagaba cada tanto.

A lo largo de toda la Avenida de Mayo embanderada de celeste y blanco había un vallado y un despliegue de uniformados de Gendarmería, Prefectura, Policía Metropolitana y Federal, que en tramos estaban ubicados a dos pasos de distancia cada uno.

Además el operativo que ocupó 11 mil personas, se completaba con francotiradores en lo alto de los edificios, dos helicópteros, decenas de vehículos que se mezclaban con unidades del SAME y personal de seguridad de traje.

El sol fue implacable, pero no logró apagar el entusiasmo ni en el Congreso ni en Plaza de Mayo (esta última se llenó), como tampoco lo hizo un incidente con militantes que cantaban "Madres de la Plaza, el pueblo las abraza".

Se trataba de un grupo que acompañaba a las Madres en su ronda tradicional de los jueves, mientras hacían los dedos en V, en el único baluarte opositor visible en el día de la asunción del líder de Cambiemos.

En silencio, Gabriel un hombre de mediana edad de la ciudad de Santa Fe repartía banderas de plástico argentinas camino hacia el Congreso: "Somos de Cambiemos, pero somos de Argentina, no queremos mezclar, por eso repartimos banderas argentinas".

La gente salía a los balcones, bajaba de los edificios, se subía a andamios y travesaños, reinaba el respeto y la alegría.

En dos ocasiones estallaron las plazas, una vez fue cuando Macri habló de "honestidad" en su primer mensaje presidencial.

El otro estruendo fue cuando recibió el bastón de mando de manos de Federico Pinedo y luego hizo las delicias de sus seguidores, al salir al balcón de la Casa Rosada y bailar al son de "No me arrepiento de este amor", de Gilda, canción que entonó (micrófono en mano) la nueva vicepresidenta Gabriela Michetti frente a una multitud en la plaza.

A 20 pesos se vendía el agua; las banderas argentinas grandes a 100 pesos y las medianas a 50 pesos, se deslizaba alguna cerveza, pero la gente estaba tranquila y respetuosa y a pesar de lo que se podría haber esperado, el perfil fue de pueblo no de Recoleta.

Beatriz del barrio porteño de Almagro con un grupo de cinco manifestó que esperaba "una buena gobernabilidad" y un "apoyo del pueblo hacia el nuevo Presidente y sobre todo honestidad.

Tambores y gritos se sucedieron con los slogans de, "Se siente, se siente Mauricio, Presidente", mientras Jonatan (22 años) del sindicato de Remiseros de Quilmes explicaba a NA: "Espero trabajo", lo mismo que Diego (46), un desocupado desde hace dos años y estudiante de profesorado de historia.

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Los que vinieron de lejos.
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Un cartel anunciaba que de la lejana El Bolsón, de Río Negro, estaban presentes; una española de Madrid, Laura, explicó a Noticias Argentinas que se encontraba de vacaciones, pero concurrió al Congreso: "España también esperamos un cambio. Ojalá les vaya bien", dijo.

Mientras que un ruidoso grupo consignó que habían salido a las 10 de la noche de Santa Rosa La Pampa y que eran 68 en el micro; por su parte, Edgardo Vera habló en nombre de 69 compañeros que viajaron desde Merlo, San Luis, acompañados del intendente del PRO de la cercana Villa Larca.

De Córdoba, donde Cambiemos obtuvo el porcentaje más alto de votos en el pasado balotaje, salieron anoche 15 ómnibus con 400 personas de la capital y de Río Cuarto, 40 jóvenes del PRO: de éstos habló con NA Gabriel Spinosa, que confesó que por fin podía "conocer Buenos Aires".

"Estoy muy feliz de que la gente haya votado por el cambio y aunque muchos hayan votado por (Daniel) Scioli. La política la vamos a hacer entre todos, hay que mantenernos unidos", dijo.

Esteban de la capital cordobesa dijo: "No nos imaginábamos que esto iba a pasar" por el triunfo de Macri.

"Tengo muchos amigos delasotistas que votaron a Macri, pero yo creo que todo cambió a partir de la primera vuelta, ahí fue en que nos dimos cuenta de que éste es el momento y ayudó mucho a cambiar la mentalidad del cordobés el hecho de que Macri cierre la campaña en la provincia", sostuvo al señalar que Córdoba se sintió "discriminada" durante 12 años de gobierno kirchnerista.

Finalmente, jóvenes del PRO de San Luis, unos 20, coincidieron ante NA en que fue "un día soñado".