Lionel Messi se puso la camiseta de River en vestuario

Ya todos conocen la historia del paso de la "Pulga" por las inferiores de Núñez. Y también su posterior salida. Pudo haber sido crack Millonario. No lo fue. Pero esta imagen habla por sí sola.
Sábado 26 de diciembre de 2015

La historia de Lionel Messi y River tiene varias décadas. Lio tenía 12 años y aún no era el crack internacional y multipremiado que es hoy. Pero apuntaba a ser una estrella y entonces los entrenadores de inferiores del club de Núñez lo tenían en la mira. Intentaron ficharlo pero no contaron con el apoyo de los dirigentes, quienes no quisieron pagar el costo que saldría el tratamiento de crecimiento. Entonces, los Messi terminaron en España: en el Barcelona.

Otra hubiese sido la historia si Lionel hacía carrera en River, primero. Y seguramente, le seguiría un largo y exitoso camino en el exterior. Y hasta quizá en algún otro club. Pero los hinchas Millonarios no pudieron conseguir ver a la Pulga con la camiseta de la banda roja... hasta hace unas semanas cuando al terminar el Mundial de Clubes, el crack fue hasta el vestuario del equipo de Núñez y pidió cinco camisetas del Millo, como la del ex Newell's Leonel Vangioni, entre otras. Antes de irse, se fotografió con el famoso utilero del club Pichi Quiroga y en su cuello colgó la una camiseta.

Esa imagen quedó como la postal que no pudo ser, cuando con sólo 12 años soñaba con jugar en un club grande como River. Cuando en el 2000, dirigentes hicieron oídos sordos a una corazonada de los entrenadores y le bajaron el pulgar a La Pulga, luego de dar pruebas al lado de otro futuro crack: Gonzalo Higuaín.

La historia fue otra y aunque Messi felicitó a Barovero por la increíble atajada donde evitó que marcara y hasta pidió perdón a los fanáticos argentinos cuando marcó su gol, algunos hinchas Millonarios lo agredieron en el aeropuerto y otros lo silbaron al recibir la corona deseada en el estadio de Japón. Los inadaptados de siempre que no pueden entender que eso sólo fue un partido de fútbol y que en todo caso, habrá que pensar por qué aquellos dirigentes no tuvieron los ojos bien abiertos como para ver que se les escapaba de las manos el futuro “Mejor jugador del mundo”.