River le ganó a Boca en un Superclásico con escándalo

El equipo de Arruabarruena perdió un descontrolado partido en el que terminó con ocho jugadores. El gol lo aportó Leonardo Pisculichi, de penal, a los 18 minutos del primer tiempo, tras una mano de Tevez.
Sábado 23 de enero de 2016
En el xeneize fueron expulsados Jonathan Silva (a los 10 minutos), Gino Peruzzi (66) y Daniel Díaz (78), mientras que a los Millonarios le echaron a Jonatan Maidana (79) cuando su adversario tenía apenas ocho jugadores.

A River también le expulsaron a Pisculichi (79), pero cuando ya se hallaba en el banco de los suplentes.

Tras la expulsión de Maidana hubo un tumulto que pudo haber desencadenado un escándalo, pero luego el juego se reanudó.
Más allá de las incorrecciones de los protagonistas, fue deficiente el desempeño del árbitro Patricio Loustau.

El partido arrancó con mucha gente en el medio y River sacó provecho para manejar el balón, dado que se prodigaba para lograr una superioridad numérica.

Con todo, Boca tuvo su primera oportunidad a los 4 minutos, porque Carlos Tevez en velocidad ganó espacios, habilitó a Marcelo Meli sobre el carril derecho y el mediocampista tiró un centro, que, luego de un rebote en Maidana, generó una soberbia estirada de Marcelo Barovero para ceder un córner.

A los 10, el cotejo cambió por completo. Boca se quedó disminuido por la expulsión de Silva, quien llegó tarde con pierna levantada para disputar el balón con Gabriel Mercado y lo lesionó en el tobillo derecho.

Boca se rearmó con Peruzzi marcando el lateral izquierdo, Meli de cuatro y el uruguayo Nicolás Lodeiro de volante más retrasado, ya no como enganche.

A los 17, un tiro libre del uruguayo Rodrigo Mora sobre el vertice izquierdo del área grande de Boca rebotó en el brazo derecho que Tevez levantó en la barrera y Loustau cobró penal.
Pisculichi, valiéndose de una excelente ejecución con pierna izquierda, lo transformó en 1-0 para el equipo de Marcelo Gallardo.

Boca en desventuaja era un cúmulo de nervios. Desde lo futbolístico el xeneize demoró en reaccionar y River, con temple, manejó el partido que se le ofrecía favorable.
Así y todo los de Rodolfo Arruabarrena tuvieron sus situaciones propicias. A los 25, un centro de Meli para la posición de Daniel Osvaldo fue dominado por el delantero con el pecho, pero remató desviado.

A los 30 la ocasión la tuvo Tevez, porque tomó un pase al vacío de Pablo Pérez y ya dentro del área, cara a cara con Barovero, demoró la definición y la pericia de Maidana, en un veloz cierre, terminó desviando la pelota al córner.

River tenía el balón, pero no generaba suficiente peligro. A los 37, Pisculichi robó el balón y con un violento zurdazo dentro del área motivó a Agustín Orion a volar sobre su palo izquierdo para evitar lo que hubiera sido el 2-0.

Sobre el final de la primera etapa, Andrés Cubas, ya con tarjeta amarilla, cometió una violenta infracción contra Leonardo Ponzio, pero Loustau esa vez no fue drástico.

En la segunda etapa River fue superior, pero incapaz de rematar a su víctima y tomar una ventaja en el tanteador que le permitiera quedarse más tranquilo.

Pero a partir de la roja para Peruzzi, y especialmente la del Cata Díaz, el Superclásico perdió definitivamente la normalidad.