Iglesia Católica y Ortodoxa rusa, el acercamiento que buscará el Papa

La reunión que mantendrá Francisco con el Patriarca Kirill buscará encauzar la relación tras las diferencias políticas surgidas hace mil años.
Viernes 12 de febrero de 2016
Las diferencias políticas tras la separación del Imperio Bizantino del Sacro Imperio Romano y religiosas por el liderazgo sobre la cristiandad separaron hace mil años la Iglesia Ortodoxa Rusa y la Católica Romana, lo que subraya el carácter histórico que tendrá la reunión mañana entre el papa Francisco y el patriarca Kirill (Cirilo) en lo que los teólogos y fieles estiman será el primero de más acercamientos para discutir los puntos que las unen y que las separan.

"Uno de los principales temas que abordarán (Francisco y Kirill) será la persecución de los cristianos" en Oriente Medio y el norte de África que "es una tragedia para todas las congregaciones", anticiparon desde la diócesis en Argentina de la Iglesia Ortodoxa Rusa - Patriarcado de Moscú que tiene su sede en la calle Bulnes al 1700 en el barrio porteño de Palermo.

La reunión entre los líderes religiosos tendrá lugar cerca de las 17.30 hora argentina en el aeropuerto de La Habana durante una escala del Papa en su viaje a México y en ocasión de una visita del patriarca Kirill a Cuba, luego que ambos fueran invitados por el presidente de la isla Raúl Castro.

"Hay muchas expectativas con respecto a este encuentro, que se preparó durante años pero que no se había producido porque no coincidían los tiempos" del pontífice y el patriarca, aseguró la vocera de la congregación, quien añadió que se trata de "dos líderes de gran carisma" y que se esperan "más acercamientos".

El Gran Cisma de Oriente y Occidente de 1054 es la ruptura de la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa y tuvo entre sus causas elementos religiosos y políticos, entre éstos últimos se cuentan la separación del Imperio Bizantino del Sacro Imperio Romano y la competencia por el liderazgo sobre toda la cristiandad.

Entre las diferencias doctrinales, una de las más importantes está relacionada a que para la religión católica hay "presencia de tres personas: Dios Padre, Dios Hijo y Espíritu Santo", mientras que para los ortodoxos, "existen sólo el Padre y el Espíritu Santo", explicó el sociólogo e investigador de Conicet especialista en temas religiosos, Fortunato Mallimaci.

"La cristiandad romana incorporó la figura de Dios Hijo, una presencia histórica que tiene vinculaciones con las sociedades. Dios Hijo es Jesús, y da lugar a la pregunta sobre qué hizo Jesús, y qué haría hoy si estuviera vivo, cuestionamiento inexistente en la iglesia ortodoxa", añadió.

También hay diferencias en la organización de las autoridades: en la iglesia ortodoxa el patriarcado es el que decide junto con un cuerpo colegiado, mientras que en la iglesia católica hay una única autoridad, el Sumo Pontífice.

En este sentido, el experto agregó que la iglesia rusa es "autocéfala", ya que el patriarca no responde a una autoridad, mientras que la iglesia de Roma, en cambio, es parte de una "sumatoria de obispos".

Otra diferencia es que las iglesias rusas "son étnicas" y tienen una fuerte identidad nacional, mientras que la católica incluye a "una gran cantidad de naciones y culturas diferentes".

Por otra parte, en la iglesia rusa los sacerdotes pueden casarse antes de ordenarse, y aquellos que deciden no hacerlo es porque serán monjes o harán una carrera en la que ocuparán cargos que requieren de una dedicación "tiempo completo".

El sociólogo también mencionó que "la devoción mariana" tiene más importancia en la religión ortodoxa rusa, donde hay una "amplia credibilidad en la virgen maría y una enorme veneración hacia ella", mientras que en el catolicismo, es "una mediación para llegar a Jesús".

Sin embargo, destacó que "mas allá de las diferencias, hay actualmente un intento de sumar fuerzas para lograr la paz".

Además, mencionó que "en los años 60, la iglesia católica cambió", y que "desde entonces ya no considera a los otros herejes y llama a la unidad de los cristianos".

En 1959, Juan XXIII anunció el Concilio Vaticano II, un concilio ecuménico -tendiente a la restauración de la unidad entre todas las iglesias cristianas- que tuvo cuatro sesiones entre 1962 y 1965; en este contexto, el sucesor de Juan, el papa Pablo VI se encontró con el patriarca de Constantinopla en 1964 en la ciudad de Jerusalén.

Al respecto, desde la diócesis ortodoxa en Argentina, aseguraron que "con los católicos hay menos diferencias que con otras iglesias cristianas", y que un ejemplo de esto es que los casamientos entre católicos y ortodoxos están permitidos.

Asimismo, afirmaron que las relaciones entre los representantes de ambas religiones en Argentina "son buenas desde hace muchos años" con la asistencia del entonces arzobispo de Buenos Aires Jorge Bergoglio a las celebraciones de la víspera de Navidad, y otras fiestas importantes.

Esta relación continuó con su sucesor, el cardenal Mario Poli, y ya existía en tiempos de Antonio Querracino, quien ocupó el cargo entre 1990 y 1998.