Francisco llamó a terminar con los "traficantes de la muerte"

Destacó que los católicos han "optado por Jesús y no por el demonio" y exhortó a meterse en la cabeza que "con el demonio no se dialoga porque sólo la palabra de Dios le puede derrotar".
Domingo 14 de febrero de 2016
El papa Francisco llamó hoy a "abrir los ojos" frente a la injusticia que genera "una sociedad de pocos y para pocos", al presidir una misa ante unas 300.000 personas en una localidad de la periferia de la capital de México.

El pontífice argentino celebró una eucaristía multitudinaria en Ecatepec, localidad mexicana signada por la pobreza, la violencia de género y el crimen organizado vinculado al narcotráfico.

"El sueño de Dios está continuamente amenazado por el padre de la mentira, por aquel que busca separarnos, generando una sociedad dividida y enfrentada. Una sociedad de pocos y para pocos", aseveró.

En la homilía, Francisco recordó que la Cuaresma es "un tiempo para ajustar los sentidos, abrir los ojos frente a tantas injusticias que atentan directamente contra el sueño y proyecto de Dios" y advirtió sobre las tentaciones de la riqueza, la vanidad y el orgullo.

"La riqueza, adueñándonos de bienes que han sido dados para todos y utilizándolos 'tan sólo para mí o para los míos'. Es tener el pan a base del sudor del otro, o hasta de su propia vida. Esa riqueza que es el pan con sabor a dolor, amargura, a sufrimiento. En una familia o en una sociedad corrupta ese es el pan que se le da de comer a los propios hijos", precisó.

"La vanidad, esa búsqueda de prestigio en base a la descalificación continua y constante de los que 'no son como uno'. La búsqueda exacerbada de esos cinco minutos de fama que no perdona la 'fama' de los demás, 'haciendo leña del árbol caído', va dejando paso a la tercera tentación, la peor, la del orgullo, o sea, ponerse en un plano de superioridad del tipo que fuese, sintiendo que no se comparte la común vida de los mortales", agregó.

El Papa sostuvo que se trata de tres "tentaciones a las que el cristiano se enfrenta diariamente. Tres tentaciones que buscan degradar, destruir y sacar la alegría y la frescura del Evangelio. Que nos encierran en un círculo de destrucción y de pecado".

Francisco destacó que los católicos han "optado por Jesús y no por el demonio" y exhortó a los creyentes a meterse en la cabeza que "con el demonio no se dialoga porque sólo la fuerza de la palabra de Dios le puede derrotar".

"Sabemos lo que significa ser seducidos por el dinero, la fama y el poder. Por eso, la Iglesia nos regala este tiempo, nos invita a la conversión con una sola certeza", añadió.

Por último, el Papa invitó a los mexicanos a repetir tres veces: "Tú eres mi Dios y en ti confío".

El pontífice continuará su viaje apostólico con una visita a un hospital de niños en Ciudad de México, mientras mañana se trasladará a San Cristóbal de las Casas y Tuxtla Gutiérrez en Chiapas, donde se reunirá con comunidades aborígenes y prevé visitar la tumba del obispo Samuel Ruiz, referente de la Teología de la Liberación que medió entre el gobierno mexicano y la guerrilla zapatista. .