Falleció adolescente atacado por patota

Nicolás Ezequiel Verdala, de 16 años, estaba interando con muerte cerebral tras recibir un ladrillazo en la cabeza, a la salida de un cumpleaños.
Viernes 26 de febrero de 2016
Nicolás Ezequiel Verdala, el adolescente de 16 años que se encontraba internado con muerte cerebral tras ser golpeado en la cabeza con un ladrillo por una patota en Pilar, falleció este viernes en un hospital del partido de Tres de Febrero, informó la policía.

Tras el fallecimiento del joven, el fiscal de la causa cambiará la imputación de su atacante, un joven de 17 años detenido al ser identificado luego de que alardeara del hecho en su cuenta de la red social Facebook, cambiará de "tentativa de homicidio" a "homicidio".

El episodio tuvo lugar el último domingo, alrededor de las siete de la mañana, cuando, según algunos testigos, Nicolás había salido de una fiesta de 15 en el barrio San Alejo, del partido bonaerense de Pilar con dos amigos, y tras caminar unas cuadras se encontraron en la esquina de Bernardo Houssay y Honduras con un grupo de jóvenes que los comenzaron a insultar y los golpearon.

En medio de la gresca, uno de los integrantes de la patota tomó un ladrillo del suelo y golpeó en la cabeza y por la espalda a Nicolás.

La trifulca continuó por varios minutos y luego Nicolás se fue a su casa a dormir.

“Cuando llegó a su casa, le dijo a su mamá que le habían pegado con una piedra. Se levantó a almorzar, se volvió a acostar y no se levantó más", señaló su tío, Daniel Rauch.

Como el joven llevaba una gorra no pudieron ver la gravedad de la lesión.

El padre de la víctima relató que cuando lo fue a ver a la tarde a su habitación, dado que no se había levantado, lo encontró "todo duro" en el suelo.

"Había querido ir al baño y había quedado todo duro. Lo acosté, lo moví un poco y no reaccionaba", contó Javier Berdala.

Junto a su cuñado, lo trasladaron rápidamente al Hospital Sanguinetti de Pilar, desde donde lo derivaron a una clínica privada de Martín Coronado y allí le explicaron que "tenía un edema, un coágulo de sangre" y que lo iban a operar de urgencia aunque luego le indicaron que en realidad "ya no había nada que hacer" y lo mantuvieron conectado a un respirador a la espera de un milagro que nunca llegó.

Norma, la madre de la víctima, radicó la denuncia en la mañana del último lunes en el Destacamento Agustoni, dependiente de la comisaría 1ª de Pilar y horas después fue apresado en su propia casa el atacante, un joven de 17 años al que identificaron gracias a una publicación en su perfil de la red social Facebook: "ja ja ja cómo lo quebré (...) Esto les hice para que sepan quién maneja la calle. Para que cuando me vean agachen la mirada", se vanagloriaba.