Super Martes: ¿qué se juegan los candidatos?

Tras tres amplias victorias, Trump es el favorito para ganar los comicios simultáneos, pero aún no tiene el respaldo del partido. Hillary Clinton, por su lado podría obtener los delegados suficientes para convertirse en la candidata definitiva.
Martes 1 de marzo de 2016
Tras cuatro elecciones en estados relativamente pequeños, pero no por eso poco significativos, y la baja de muchos candidatos, este 1 de marzo llega una de las fechas más importantes del calendario electoral en EE.UU.: el Super Martes, cuando más de 10 estados votarán en comicios simultáneos para elegir al candidato demócrata y al republicano que creen debería ganar la nominación de cada partido.

Un precandidato republicano necesita conseguir 1.237 de los 2.472 delegados, para asegurarse el triunfo en la convención de Cleveland, Ohio, donde se decidirá quién los representará en las elecciones presidenciales de noviembre. El martes estarán en juego 595. En el lado demócrata se disputarán 1.017. Para ganar se requieren 2.382 de los 4.763 que habrá en la convención de ese partido en Filadelfia, el próximo 25 de julio.

El Supermartes podría inclinar definitivamente la balanza o dejar fuera a varios en carrera.

¿Cómo llegan los candidatos a la cita electoral? De esta manera:

TRUMP: ¿CON RESPALDO?

Cuando comenzó la carrera por la nominación republicana, no había espacio para ellos en un escenario de televisión. Los debates tenían que ser divididos en dos, según su lugar en los sondeos.

Hoy, sólo quedan cinco candidatos de los 17 que se postularon. El panorama lo conforma el líder en las encuestas y ganador de los tres últimos comicios, el empresario y estrella televisiva Donald Trump, que no responde a ningún canon del partido y representa a los que están cansados con la política convencional. Dos candidatos del llamado establishment republicano -Marco Rubio y John Kasich- pelean por ser la alternativa de consenso a Trump, aunque el primero lleva por mucho la delantera. Ted Cruz, un conservador que ha hecho su carrera desafiando al liderazgo republicano y ganó el primer caucus (asambleas partidistas) en Iowa. Y por último, un personaje extraño a la política: Ben Carson, doctor cuya campaña ha sobrevivido hasta ahora a los fracasos.

El magnate inmobiliario y de los casinos, de 69 años, llega como favorito al Supermartes, después de haber dejado huella en lo que va de carrera, tras acusar a George W. Bush de mentir con la guerra de Irak; de insultar en un debate al senador Cruz, y de tener un enfrentamiento con el Papa Francisco, que acusó a Trump "de no ser cristiano", por su intención de levantar un muro en la frontera con México para detener la migración. Trump respondió que es "vergonzoso" que un líder religioso cuestione las creencias de una persona.

En total, Trump tiene 81 delegados; Cruz y Rubio, 17 cada uno; Kasich, seis, y Carson, cuatro. Después del martes, si gana la mayoría de los estados -y las encuestas sugieren que sí, especialmente en el sur-, la diferencia entre él y algunos candidatos podría ser difícil de superar.

"Trump ya tiene la nominación casi lista. Ganó New Hampshire, Nevada y Carolina del Sur... y aseguró la mayoría del voto evangélico ahí, lo que significa que pasó la prueba de fuego política en una circunscripción clave para las bases republicanas. Él va a arrasar el Supermartes, aseguró a "El Mercurio" Thomas Whalen, experto de la Boston University.

Algunos estados tendrán una mayor atención. Como es el caso de Texas, donde es senador Ted Cruz y uno de los estados que reparte más delegados. Los expertos aseguran que si Cruz no gana ahí podría retirarse. Entonces, "la única posibilidad de negarle la candidatura a Trump será si todos los votantes se movieran para apoyar a Rubio", dijo a este diario Robert Shapiro, profesor de la Universidad de Columbia.

El fenómeno Trump frustra a las principales figuras del partido que, hace menos de un mes, esperaban que la candidatura del multimillonario se estancara o se fuera por la borda, gracias a sus propios exabruptos.

Sin embargo, "el establishment republicano a regañadientes tendrá que aceptar la realidad de que Trump será el candidato después del Supermartes. Si eso significará que van a hacer campaña activamente por él o incluso si irán a las urnas, eso queda por verse en la elección general", afirmó Whalen.

Los medios tampoco están convencidos. Esta semana, The Washington Post tituló una de sus editoriales: "Líderes del partido, hagan todo lo que puedan para frenar a Trump", y destacó que el candidato "podría deportar a 11 millones de personas, un movimiento forzado en una escala que no se intenta desde Joseph Stalin o desde Pol Pot".

A pesar de todo, las encuestas lo sitúan también como favorito en estados clave como Florida y Ohio, los feudos de Rubio y de Kasich, respectivamente, que irán a las urnas el 15 de marzo.

DE SANDERS A HILLARY

La carrera demócrata está aún ajustada, pero este es un momento peligroso para Bernie Sanders, el candidato antisistema que se convirtió en un dolor de cabeza para la favorita del partido.

Hillary Clinton despejó las preocupaciones sobre la firmeza de su candidatura con una victoria clara en los caucus en Nevada, el primer estado que pone a prueba a los dos aspirantes demócratas entre un grupo de votantes con amplia diversidad racial. Y lo que viene es similar.

Este martes, 12 estados y los demócratas en el extranjero acudirán a las urnas y dos escenarios podrían ocurrir: el resultado podría terminar con un empate entre Hillary y Bernie, empujando la carrera hacia la convención sin grandes cambios respecto de ahora. O podría permitir a Clinton continuar su avance en número de delegados, ampliando una ventaja que pocas personas se han dado cuenta que tiene, para convertirse en las próximas semanas en la candidata definitiva.

Los expertos creen que será la segunda. La ex Primera Dama ha demostrado que su fuerte es la diversidad, las minorías y los demócratas "de toda la vida", mucho de lo que está en juego en el Supermartes. Además, una serie de encuestas publicadas recientemente por Public Policy Polling aseguran que en todos los estados Clinton lleva la ventaja, salvo en Massachusetts y el estado natal de Sanders: Vermont.

"La nominación demócrata es casi seguro que la ganará Hillary Clinton. La única salvedad es si ella encuentra problemas legales sobre sus mensajes de correo electrónico, ahí su candidatura podría implosionar", afirmó a "El Mercurio" Michael Barone, del American Enterprise Institute. La candidata es cuestionada por usar una cuenta de correo electrónico privado durante su etapa como secretaria de Estado (2009-2013).

Sanders, un autodenominado socialista, ha ofrecido un reto sorprendente a Clinton, con una campaña centrada en las desigualdades. El senador, de 74 años, trajo chispa a una carrera que para muchos parecía dormida o, más bien, una coronación a Hillary.

Pero a pesar de sus buenas actuaciones en dos estados de votación temprana -un virtual empate con Clinton en Iowa y una victoria en New Hampshire-, Sanders está perdiendo en delegados. La ventaja de Clinton se dispara (503 frente a 70) si se incluye el apoyo de superdelegados, que son los líderes del partido que pueden respaldar a cualquier precandidato, sin importar a quién entregaron su voto los electores, pero que en este caso casi seguro serán leales a ella.

Sus asesores aseguran que una ventaja de 100 delegados más haría casi imposible para Sanders alcanzarla. Algo similar a lo que ocurrió entre ella y el actual Presidente, Barack Obama.

Otro punto a favor de Hillary, según el sitio especializado Politico.com, será que la carrera de Sanders podría verse obstaculizada por las vacaciones de primavera. Los votantes jóvenes, que son el fuerte del candidato, estarán fuera en estas fechas, por lo que Hillary podría surgir como la candidata demócrata tras las primarias del 15 de marzo.

Hillary Clinton obtuvo una amplia victoria ayer frente a Bernie Sanders en las primarias demócratas en Carolina del Sur. La ex secretaria de Estado obtuvo el 73,5% de los votos y el senador consiguió 26%.