Sexo vs. comida: ¿qué prefieren los hombres?

Miércoles 2 de marzo de 2016
¿Sexo o comida? Difícil elección que enfrenta a dos placeres carnales, dos pulsiones básicas. Sin embargo, parece que los hombres tienen clara la elección. Un reciente estudio publicado en 'Nature' según el cual ante la posibilidad de practicar sexo, la comida es la última idea que ocupa la mente masculina.

Al parecer, estamos programados para priorizar el sexo a la comida, incluso estando hambrientos. El equipo de Arantza Barrios, de la University College London, estudió las neuronas del C. elegans, el gusano más famoso de la biología y vio que el macho posee un conjunto de neuronas extra dedicadas exclusivamente a la búsqueda de relaciones sexuales. Son «las neuronas misterio del macho». Se desarrollan cuando el nematodo llega a la madurez y determinan que recuerden encuentros sexuales previos.

Cuando un macho tiene posibilidades de sexo, las neuronas misterio se activan y lo impulsan a elegir sexo aunque se muera de ganas por comer
Cada vez que un macho se halla en situaciones donde el sexo es una posibilidad, las neuronas misterio se activan y lo impulsan a elegir sexo aunque se muera de ganas por comer. Es irresistible. Para Barrios, el resultado es extensible a los machos de cualquier especie, incluyendo los varones.

Este gusano es muy útil para estudiar el sistema nervioso pues tiene 302 neuronas y se conoce al detalle su red de conexiones. En un experimento previo, los investigadores se centraron en la actividad de un solo par de neuronas llamadas AWA que controlan el olor. El olfato, junto con el gusto y el tacto, son los factores sensoriales críticos que dictan cómo C elegans se desenvuelve en su entorno, incluyendo la búsqueda de alimento, la evitación del peligro y la localización de pareja. Comprobaron que las neuronas AWA del macho son menos sensibles al olor y por eso no les atrae tanto la comida como el sexo. El macho bloquea la capacidad de buscar alimentos para centrarse en encontrar compañera.

Estos estudios sugieren que la diferencia en el comportamiento entre machos y hembras puede deberse a sutiles diferencias en los circuitos cerebrales. La conducta humana está influida por numerosos factores, como las normas culturales y sociales. Aunque el estudio de 1.400 resonancias confirma que no hay un cerebro masculino y otro femenino, ciertas peculiaridades en el proceder de hombres y mujeres podrían tener una base neuroquímica.

La explicación de los hallazgos en un contexto evolutivo es intrigante: se prima la transmisión de los genes a la descendencia sobre la propia supervivencia. La lectura biológica apunta a que esas neuronas pueden estar implicadas en la adicción, como las de los circuitos de la recompensa.