"Las argentinas fueron raptadas por la fuerza"

“Es una ciudad muy chica. Estaban en una situación vulnerable porque tenían bajo presupuesto", denuncia Renata Echave. “Vendían ensalada de fruta y nos pidieron que compráramos", dijo.
Miércoles 9 de marzo de 2016
Renata Echave es una joven chilena que compartió junto a otros amigos los últimos días de Marina Menegazzo y María José en Montañita y le contó al sitio BigBang, que las jóvenes mendocinas estaban en una situación vulnerable porque tenían bajo presupuesto.

"A las chicas las tenían identificadas, es una ciudad muy chica. Estaban en una situación vulnerable porque tenían bajo presupuesto", denuncia Renata Echave

Renata conoció a las jóvenes mendocinas en Montañita. "Las vi el primer día que llegué. Estábamos en la playa con un grupo de ocho chilenos tomando y conversando y vi que dos mujeres se sentaron al lado y nos miraron. Ahí le dije a mi amiga: 'Oye, parecen buena onda. Vamos a hablarles'. Y ahí nos dijeron que eran Argentinas y las invitamos a unirse al grupo", recuerda.

Según Renata, enseguida se conectaron. "Se integraron al tiro, eran súper simpáticas. Ese día me acuerdo que nos contaron que les había gustado Montañita y la playa y que por eso se habían quedado tanto tiempo ahí. Además, nos contaron que vendían ensalada de fruta y nos pidieron que las ayudáramos y les compráramos".

La joven chilena nunca vio a Alberto Segundo Mina Ponce, ni a Aurelio Eduardo Rodríguez, los acusados por el crimen de las argentinas. Tampoco notó nada extraño en el comportamiento de las chicas. "Eran súper relajadas, pero muy cuidadosas. Habían argentinas que las veías pasadas de tragos todos los días y rodeadas de hombres, pero ellas nunca. Correteamos todos los días que estuve allí juntas, fueron cinco noches y no las vi ni drogadas, ni ebrias. Se veían sanas, tomaban muy poco".

Renata no sale de su asombro. "Lo primero que pensé fue: '¡Qué terrible! Me pudo haber pasado a mí y a mis amigas, que también somos puras mujeres (en el grupo de viaje). Vámonos de aquí'. Cuando supimos que estaban fallecidas queríamos volvernos y adelantar el vuelo. No podíamos creer que hubiera tanta inseguridad en ese país", reconoce.