ISIS preparó nuevo "Diluvio Universal" que amenaza a Irak

La presa de Mosul, capital del califato, está a punto de colapsar por falta de mantenimiento. EEUU advirtió que se avecina "una catástrofe de proporciones épicas" que arrasaría hasta Bagdad.
Viernes 11 de marzo de 2016
El valle que fue cuna de la escritura ha revivido la amenaza bíblica, aunque esta vez por la desidia del hombre. Sucede que el mayor embalse de Irak se derrumba. Construido en 1986 por Sadam Hussein sobre un lecho de yeso y anhidrita, altamente soluble en agua, ha requerido desde su inauguración la inyección de cemento en sus cimientos, las 24 horas al día.

Pero cuando el Estado Islámico tomó Mosul, y su represa, en junio de 2014, los trabajos de mantenimiento se detuvieron. Y desde entonces continúan parados, pese a que los kurdos recuperaron la represa, pero no Mosul, 6 meses después. Estados Unidos ha advertido ahora que se avecina una "catástrofe de proporciones épicas" si no se reinician de inmediato los trabajos en el fondo del lago.

Si la represa finalmente colapsa, una ola de 12 millones de metros cúbicos de agua 14 metros de altura devastaría Mosul, capital del califato del ISIS, en menos de cuatro horas. Unas 40 horas después el "tsunami" llegaría a Bagdad. La cifra de muertos ascendería a entre 1 y 1,5 millones de personas, según los cálculos más conservadores.

"Cuando el Estado Islámico ocupó brevemente la presa se suspendieron unas operaciones que no se han llegado a retomar. La maquinaria ha sido destruida, los trabajadores e ingenieros han huido y la instalación se ha dejado a su suerte", dijo Nadir al Ansari, un ingeniero iraquí que participó de la construcción de la presa. Al Ansari explicó lo complejo que ha sido, desde el principio, mantener en pie la pared de 95.0000 toneladas de cemento que interrumpen el flujo del río Tigris.

"En un principio se optó por una única inyección de lechada, pero pronto nos percatamos que, incluso probando con distintas mezclas, todas terminaban disolviéndose bajo el agua. Ése fue el motivo por el que se decidió que la operación se efectuaría durante las 24 horas", agregó Al Ansari, actualmente profesor en la Universidad Tecnológica de Luleå en Suecia.

Para sumar males, una de las dos compuertas encargadas de desalojar el exceso de agua está trabada desde 2013. Cuando lleguen las lluvias de este año, que se esperan tan abundantes como las que provocaron graves inundaciones en 1994, la situación será insostenible.

Estados Unidos ha dicho que "una rotura provocaría inundaciones y la interrupción de los servicios esenciales a lo largo del valle del Tigris desde Mosul a Bagdad". El problema se agrava porque el Estado Islámico mantiene cautivos a cientos de miles de personas en Mosul, que no podrán escapar del agua. "Se avecina una catástrofe y la gente que habita las proximidades de la presa vive atrapada entre los abusos del ISIS y la pesadilla del colapso", dijo desde Bagdad el experto en seguridad Hashem al Hashimi.