Descubrí todos los secretos del orgasmo cervical

Lunes 14 de marzo de 2016
El orgasmo cervical se llama así porque proviene del cérvix o cuello uterino, la parte inferior del útero que conecta las partes bajas y altas del aparato reproductor femenino.

Está situado en el fondo de la vagina, es flexible y estrecho, y tiene unos tres centímetros de longitud y 2,5 de diámetro.

El orgasmo cervical se alcanza estimulando, acariciando y masajeando el cérvix, algo que sólo es posible si logramos tomar conciencia y conocimiento de nuestro cuerpo, en este caso del cuello uterino, para poder indicarle a nuestra pareja cómo llegar a él. Para eso se requiere de una penetración profunda, con un previa precalentamiento en la zona. La posiciones sexuales elegidas serán fundamentales para llegar a ese momento.

Según algunos especialistas, para alcanzar este tipo de orgasmo la mejor postura es la conocida como el “perrito”, donde el hombre penetra a la mujer por detrás, y debe frotar su pene de arriba hacia abajo y en reiteradas ocasiones, mientras ella permanece apoyada en las rodillas. De esta manera la penetración es más intensa y sobre todo profunda, lo que permite llegar con mayor facilidad al cérvix.

La sexóloga y coach sexual estadounidense, Kim Anami, describe al orgasmo cervical o uterino, como “el más profundo y trascendente de todos, que hace estremecer a todo el cuerpo y crea una intensa relajación emocional, capaz de conciliar el lado más físico del orgasmo clitoridiano y el emocional del punto G”. Incluso, afirma que la sensación puede durar varios días.