Más antibióticos, más sobreviven las bacterias

En presencia de un antibiótico, "Escherichia coli" entra en una fase de la que saldrá para reproducirse una vez concluido el tratamiento.
Lunes 14 de marzo de 2016

El descubrimiento y desarrollo de los antibióticos está considerado como uno de los avances más importantes en la historia de la Medicina. No en vano, han posibilitado el tratamiento de las infecciones bacterianas, que no de los virus. De hecho, cuando son utilizados de manera inadecuada, caso de lo que ocurre comúnmente con las infecciones respiratorias a pesar de que el 90% sean de origen vírico, los antibióticos son ineficaces. Y este uso incorrecto provoca, además, la aparición de bacterias resistentes a los antibióticos, por lo que acaban perdiendo su utilidad. Pero hay más. Investigadores de la Universidad de Lovaina (Bélgica) han descubierto que las bacterias son capaces de hibernar para eludir la acción de los antibióticos, por lo que el tratamiento también acaba resultando ineficaz.

Concretamente, el estudio, publicado en la revista «Nature Microbiology», muestra que la bacteria intestinal ‘Escherichia coli’ es capaz de entrar en una fase de latencia ante la administración de un antibiótico, evitando así su efecto bactericida. ¿Y qué ocurre cuando dejamos de dar el antibiótico? Pues que las bacterias ‘E. coli’ que han permanecido latentes ‘despiertan’, se reproducen y colonizan el organismo.

En el estudio, los investigadores analizaron qué ocurría cuando administraban una dosis diaria de antibiótico a una colonia de ‘E. coli’ cultivada en una placa de laboratorio. Y lo que vieron es que, si bien la mayoría de bacterias murieron a consecuencia del tratamiento, algunas fueron capaces de entrar en una fase de latencia, por lo que permanecieron inmunes. Posteriormente, y una vez suspendida la administración del antibiótico, las bacterias camparon a sus anchas, se reprodujeron y colonizaron el cultivo.

En este contexto, debe tenerse en cuenta que las bacterias latentes no son resistentes al antibiótico, por lo que son incapaces de crecer en presencia del tratamiento. Pero como indican los autores, "son tolerantes, es decir, pueden sobrevivir al antibiótico y reanudar su reproducción tras el tratamiento".

Como explica Jan Michiels, director del estudio, "estas células tolerantes pueden mantenerse al margen del tratamiento. Así, durante el primer día de antibiótico, y aunque sean pocas, ya se encuentran presentes. De esta manera aseguran que la población no sea exterminada y que pueda reconstituirse una vez concluido el tratamiento. El resultado es que, al final, tenemos una población entera de bacterias tolerantes a distintos antibióticos".

Asimismo, el estudio mostró que el número de bacterias tolerantes depende de la frecuencia con la que administremos el tratamiento. Concretamente, el crecimiento de bacterias tolerantes es mayor cuando administramos antibióticos a diario que cuando lo hacemos, por ejemplo, semanalmente. Como apuntan los autores, "cuanto mayor sea la frecuencia con la que reciben el antibiótico, más de estas bacterias sobrevivirán".

Y estas bacterias tolerantes, ¿qué impacto tienen a nivel de la práctica clínica? Pues como alerta Jan Michiels, "por lo general, en la práctica clínica se busca la presencia de resistencias a los tratamientos antibióticos, pero no de tolerancias. Y estas bacterias tolerantes puede también desarrollar resistencia a los antibióticos, lo que añade un problema más a la crisis sanitaria global de la resistencia antimicrobiana: el desarrollo de nuevos antibióticos no puede mantener el ritmo del crecimiento de las bacterias resistentes".

Así, los autores se encuentran en la actualidad investigando qué otras especies bacterianas son capaces, tal y como hace ‘E. coli’, de desarrollar tolerancia a los antibióticos. Como concluye el director del estudio, "el conocimiento de cómo y por qué estas bacterias desarrollan tolerancia a los antibióticos es importante para mejorar los futuros tratamientos y, así salvar vidas".