Policía reprimió a grupos opositores que bloqueaban el centro de San Pablo

Las fuerzas de seguridad desalojaron con bombas de gas y cañones de agua la avenida Paulista. A pocas calles de allí se espera un acto oficialista con la presencia de Lula.
Viernes 18 de marzo de 2016
La Policía Militar liberó finalmente el tránsito para vehículos en la principal avenida de San Pablo, la Paulista, corazón comercial de la ciudad y sedes de bancos y oficinas de grandes empresas.

Con gases lacrimógenos y cañones de agua a alta presión, los uniformados expulsaron a un grupo que había decidido acampar sobre el asfalto "hasta que (la presidenta) Dilma Rousseff deje el poder. El acampe fue consecuencia de una gran manifestación realizada en la noche del jueves contra el gobierno.

Una veintena de carpas se apostaron por la noche en la avenida como forma de "resistencia". De hecho, la neurálgica avenida Paulista de la capital financiera de Brasil ha sido el epicentro de las protestas de la oposición. Fue allí donde se congregaron el domingo 1,4 millones de personas y donde este viernes el oficialismo espera también manifestarse, pero a favor del Gobierno.

"De aquí no nos movemos", aseguró Cristiane Galvao, de 44 años, una de las participantes de una protesta que comenzó la tarde del miércoles cuando el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) fue nombrado jefe del gabinete. Minutos después, un juez de Brasilia suspendió el nombramiento, alegando que los fueros que Lula obtuvo con su nuevo cargo afectarían las investigaciones que se le siguen por actos de corrupción en Petrobras.

Por la noche, cientos de miles de personas volvieron a las calles y un grupo decidió permanecer en un acampe que interrumpió el tránsito de la Paulista. Esta ha sido la primera vez que la Policía Militar utiliza cañones de agua contra manifestantes, informó el diario Folha do Sao Paulo, evidencia de la tensión que se vive en las calles tras la escalada de la crisis política.

Para la tarde desde este viernes está prevista una manifestación del Partido de los Trabajadores (PT) en apoyo de Rousseff y Lula. La marcha contará con la presencia del propio Lula, quién en la víspera difundió una carta en la que se consideró víctima "de una violencia injustificada.

La marcha del PT estaba prevista a pocas calles del acampe opositor, por lo que no se descartaban enfrentamientos.