Imágenes bellísimas del triángulo de oro histórico de la India

Sus decenas de lenguas, razas y religiones la convierten en uno de los países más diversos del mundo y, sin duda, uno de los más diferentes para los ojos del viajero occidental.
Martes 22 de marzo de 2016

Una ruta que recorre los estados de Rajasthán, Delhi y el este de Uttar Pradesh, en la zona norte del país, aquí la influencia de la historia musulmana en la arquitectura es aún muy fuerte y es donde se encuentran los mausoleos y templos más majestuosos de la India.

DELHI, LA CIUDAD VERDE

Triángulo de Oro de la India

Delhi es la puerta de entrada y de salida para los extranjeros que quieren descubrir el norte de la India. Esta ciudad suele sorprender por su verdor y la gran cantidad de parques y calles arboladas, especialmente en la zona del nuevo Delhi. La capital de la república alberga una mezcla de legados del imperio británico, su pasado musulmán y por supuesto, rasgos y monumentos de su presente mayoritariamente indio.

El primer día en la capital india suele ser siempre de adaptación para el viajero occidental, poco acostumbrado al acoso de taxistas y vendedores, al calor y al tamaño de esta ciudad de 13 millones de habitantes.

Al llegar al aeropuerto es aconsejable contratar dentro del terminal un taxi prepagado. También hay una moderna línea de metro que une el terminal internacional con Con-naught Place, la zona hotelera de la ciudad, por 80 rupias (US$1,8).

Una vez en el centro, una opción interesante es alquilar un taxi para un día (8 horas) por unas 800 rupias (US$16), ya que las distancias son largas. Eso sí, tiene que saber que el taxista intentará llevarlos a los restaurantes y tiendas de sus conocidos, donde recibe comisiones. Hay que pactar el precio antes de tomar el servicio.

Frecuentemente los tours por Delhi comienzan por la parte vieja de la ciudad, Old Delhi, donde se encuentra la mezquita más grande de la ciudad, la Jama Masjid, de piedra roja y situada en un alto.

Muy cerca se puede visitar el Red Fort, el mayor monumento de la ciudad, herencia de la arquitectura Mughal. En su interior se pueden visitar diversos edificios independientes, palacios y jardines. Por las noches se organiza en sus murallas un espectáculo de luces y sonido.

Frente al Red Fort, varios templos y callejuelas llenas de tiendas y atestadas de personas destapan el real Delhi, que muchos guías intentarán mostrar al viajero a cambio de una propina o de alguna compra. No lejos de este punto, se puede visitar el Gandhi Raj Ghat, el memorial de Mahatma Gandhi.

Al sur de la ciudad, a una distancia de varios kilómetros, tres monumentos destacan sobre el resto. La tumba de Humayun, que sirvió de modelo para el conocido Taj Mahal, rodeada de estanques y jardines. Y de silencio y espacio, un aspecto que los viajeros pueden estar ya comenzando a echar en falta entre el bullicio y la congestión de Delhi.

También al sur, a pocos minutos en taxi o auto-rickshaw, se encuentra el Templo Baha’i con forma de flor loto y que recuerda a la ópera de Sidney. Este edificio, ya uno de los símbolos de la ciudad, fue construido en 1986 por los seguidores de esta religión. Pero aún más nuevo es el Templo de Akshardham, ubicado en el sur este, que cuenta con una parada de metro en su puerta y que es el último spot turístico de la capital india.

Construido hace menos de 5 años e impulsado por una secta hinduista, el templo es una recreación moderna de los exuberantes templos tradicionales y exalta la vida de su fundador, Swaminarayam, así como los valores hinduistas. El recinto incluye pantallas gigantes de cine y otras atracciones como un espectáculo de agua y luz al anochecer.

En la zona nueva, la propiamente Nueva Delhi, se conservan, por el contrario, aspectos de la historia más moderna y la fundación de la república. En torno al círculo de Connaught Place, se encuentran algunos monumentos, además de las tiendas de moda modernas, cines y restaurantes, donde se puede conocer la pujante clase media india. Acudir a una proyección de una cinta de Bollywood, en una de las salas de la zona, es una experiencia interesante.

En esta zona se encuentran monumentos como la Indian Gate, una especie de Arco del Triunfo en cuyos alrededores la familias se juntan en la noche para caminar o ver los museos-memoriales de Nehru, primer presidente de la India, Indira Gandhi o el Gandhi Smriti, el último hogar de Mahatma. También se encuentran aquí los edificios del Parlamento y National Museum, una opción interesante para un acercamiento intensivo a la diversa y amplia cultura india. La Estación Central de Trenes, un hervidero de gente que, además, es la vía de salida hacia destinos como Agra o Jaipur, también se encuentra cerca de Connaught Place, a 10 minutos caminando de este punto.

JAIPUR, LA CIUDAD ROSA

Triángulo de Oro de la India

La ciudad rosa, como también se denomina a Jaipur, está a cuatro horas en tren desde Delhi. La construcción de sus murallas es relativamente reciente, ya que no tienen ni 300 años de historia. Una juventud que se puede comprobar si se visitan los fuertes que la rodean o se sube a la torre Iswari Minar, en pleno casco histórico. Desde allí se puede ver que la ciudad amurallada es una cuadrícula perfecta con su palacio en el centro, un trazado propio de una ciudad moderna.

Los principales puntos de la ciudad es la Hawa Mahal, la imagen más conocida de la ciudad, cuyo nombre significa palacio del viento, que es una parte del este del Palacio de Jaipur, que se construyó para que las mujeres del palacio pudieran ver las procesiones callejeras.

Otras de las paradas en cualquier visita a Jaipur, son el Jantar Mantar, un observatorio astronómico al aire libre, el Govind Devji, un templo ubicado en el recinto del palacio y el propio Palacio de Jaipur, parcialmente restaurado. Toda la zona del palacio se puede recorrer paseando, aunque no es recomendable permanecer de noche.

La zona entre el palacio y las murallas es un zoco repleto de callejuelas y tiendas de productos típicos y no típicos que permanece abierto hasta bien entrada la noche. Fuera de la ciudad, el palacio amurallado de Amber es una visita obligatoria. A este fuerte a 11 km de la ciudad en la montaña, se puede subir en camioneta, elefante o un agradable paseo a pie. Algunas noches ofrecen un espectáculo de sonido y luces, y al situarse entre montañas fuera de la ciudad, parece suspendido en los tiempos de los maharajás y sultanes. De camino a Amber puede parar en el Man Sagar Lake, un lago artificial, en cuyo centro el Maharajá de Jaipur Jai Singh II of Amber colocó el Jal Mahal o Palacio de Agua.

EL BLANCO DEL TAJ MAHAL

Triángulo de Oro de la India

El tercer vértice del triángulo es Agra, la ciudad del blanco Taj Mahal. A cinco horas de Jaipur en tren y tres de Delhi, conviene madrugar para disfrutar del monumento más famoso de la India sin aglomeraciones. Las filas suelen ser interminables, pero la entrada para extranjeros, 30 veces más cara que para los nacionales, ofrece un pase rápido.

El impresionante monumento que el emperador mongol Shah Jahan construyó para su esposa favorita, fue descrito como “una lágrima en la cara de la eternidad” por el poeta Rabindranath Tagore. Su tamaño y su belleza no decepcionan a nadie, por mucho que se haya visto la fotografía cientos de veces. Dentro del recinto también se encuentran otros edificios, a los que no suelen acudir los turistas, con vistas espectaculares al mausoleo y al río Yamuna, y en los que es posible descansar a la sombra, leer o simplemente quedarse embelesado frente al brillo.

Quienes deseen salirse un poco de la ruta masiva, pueden salir por la puerta este del complejo arquitectónico y bajar hasta el río. En ocasiones algunos barqueros de la zona ofrecen excursiones que permite el lujo de ver el mausoleo desde otro ángulo y, sobre todo, con mucho más tranquilidad. Poco tiempo se suele quedar el visitante promedio en Agra. Es frecuente ir y venir en el día desde Delhi. Quienes deciden quedarse, pueden visitar el fuerte de Agra, en el centro de la ciudad y cerca de la estación de trenes del mismo nombre. Junto a la estación, es popular visitar la mezquita Jami Masjid y el bazar Kinari.

Delhi, Jaipur y Agra. Tres ciudades en tres estados de los más de 22 de la India. Un pequeño aperitivo para conocer el país de Gandhi, pero sin duda un aperitivo con mucho sabor, que dejará al viajero, con seguridad, con muchas ganas de regresar.