Dilma en la cuerda floja

El escándalo de corrupción sigue sacudiendo a la coalición de gobierno que se quebraría con el alejamiento del Partido Movimiento Democrático Brasileño. La ruptura debilitará aún más la débil posición del gobierno.
Lunes 28 de marzo de 2016
La presidenta brasileña Dilma Rousseff encabezó una reunión de emergencia junto a sus colaboradores en el Palacio del Alvorada, de Brasilia, en vísperas del encuentro del próximo martes del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) que analiza romper su alianza con el gobierno.

Rousseff convocó a sus ministros y asesores a la residencia oficial ayer por la noche luego de haber retornado de la sureña ciudad de Porto Alegre donde pasó el fin de semana largo de la Semana Santa junto a su familia.

Desde la semana pasada la presidenta analiza junto a su equipo de colaboradores una estrategia para persuadir a ministros del PMDB para que permanezcan en el gobierno incluso en la hipótesis de que mañana esa agrupación apruebe el fin de la coalición.

La eventual ruptura del PMDB, que la mayoría de los analistas dan por segura, debilitará la ya comprometida situación del gobierno pues si esa agrupación emigra hacia la oposición crecerá el número de parlamentarios a favor del "impeachment" contra Rousseff.

El vicepresidente de la República Michel Temer es el titular del PMDB y respalda de ruptura con el gobierno además del "impeachment", que de prosperar lo coronaría a él como nuevo mandatario en reemplazo de Rousseff.

Ante el posible portazo del PMDB el gobierno evaluó varias tácticas como ofrecer cargos en el gabinete a miembros de otras agrupaciones, de las que espera apoyo en el Parlamento para la votación del "impeachment", informó hoy el diario O Globo.