El vínculo nazi de uno de los abogados del Panamá Papers

El bufete Mossack Fonseca empezó pronto su expansión fuera de Panamá. La primera sucursal la abrieron en las Islas Vírgenes británicas, toda una declaración de intenciones.
Lunes 4 de abril de 2016
Empezaron con una pequeña oficina en Panamá y a lo largo de treinta años han creado más de 113.000 sociedades, la mitad de ellas basadas en las Islas Vírgenes británicas.

Con el tiempo, Ramón Fonseca y Jürgen Mossack se convirtieron en especialistas en cuentas opacas y en el blanqueo de dinero, según denuncia el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) en 'Los papeles de Panamá'.

Fonseca, un abogado y economista panameño de 63 años, formado en la prestigiosa London School of Economics, se propuso de joven dedicarse a salvar el mundo. Primero se planteó ordenarse sacerdote, después trabajó durante seis años en las Naciones Unidas en Ginebra. “No salvé nada, ni provoqué ningún cambio”, dijo en una entrevista a la televisión en el 2008. “Decidí dedicarme a mi profesión, tener una familia, casarme y llevar una vida normal. Cuando te vas haciendo mayor te conviertes en más materialista”, dijo.

Su socio, Mossack, nació en Alemania en 1948, aunque reside en Panamá desde principio de los años sesenta. Ahí se desplazó de niño con su familia. Su padre había formado parte de las Waffen-SS nazís. Después de la segunda guerra mundial se ofreció para trabajar como espía para Estados Unidos. Antes de asociarse con Fonseca, Jürgen Mossack trabajó como abogado en Londres.