Hipertensión arterial: riesgos por no seguir controles médicos

Aunque mantener controlada la presión reduce a la mitad el riesgo de infarto y ACV, la gente no sigue su tratamiento.
Viernes 8 de abril de 2016
La hipertensión arterial (HTA) afecta aproximadamente a un tercio de la población adulta, y su control disminuye un 40% la incidencia de ACV, un 50% la de enfermedad cardiovascular y un 25% la de infarto de miocardio.

Sin embargo, a pesar que existen tratamientos muy eficaces y adaptables a la realidad de cada paciente, ese control sigue siendo un desafío porque, según lo confirmaron diferentes especialistas, apenas uno de cada cuatro hipertensos mantiene su presión arterial controlada, es decir, por debajo de sus valores normales de 140 mmHg (para la presión sistólica o "máxima") y 90 mmHg (para la diastólica o "mínima").

Solo en muy pocos casos esa dificultad se debe a que la HTA sea resistente a los tratamientos: en la mitad de los casos en que la presión sigue alta, es el paciente quien –por muy variadas razones– no sigue el tratamiento tal cual el médico se lo indica; y en muchos otros, es el médico el que no modifica el tratamiento cuando el paciente no logra el objetivo terapéutico de mantener controlada su presión, circunstancia conocida como inercia terapéutica.

Las herramientas para reducir el impacto de esta enfermedad -la de más alta incidencia, aunque muchos no estén diagnosticados- que afecta a más de 10 millones de argentinos son un correcto diagnóstico, un tratamiento adecuado y la adherencia al tratamiento.

Esa es la posición tomada por un equipo de 39 especialistas de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA), en un reciente documento que será presentado en el XXIII Congreso Argentino de Hipertensión Arterial, que tendrá lugar del 14 al 16 de abril en el Hotel Panamericano, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y que reunirá a los más destacados especialistas argentinos e internacionales de esta especialidad.

El manejo de la HTA involucra a todo un "pool" de especialidades médicas e incluye un amplio panorama de tratamientos posibles.

Fernando Filippini, presidente de la SAHA explicó que "conocer al paciente hipertenso requiere tiempo por parte del médico, y la hipertensión requiere un tratamiento personalizado".

"Cuando hablamos de falta de adherencia, entonces, nos referimos a aquel paciente que deja de tomar los medicamentos. A veces porque no puede comprarlos, otras veces porque se olvida; también hay pacientes que al haberse olvidado, doblan la dosis, y muchas otras formas en que las personas rompen las pautas de tratamiento indicadas por el médico. Y este es un fenómeno que se da en todo el mundo", indicó Filippini.

Por su parte, Judith Zilberman, Presidenta del Comité Organizador del Congreso, y coordinadora del trabajo que llevó a la toma de posición de la SAHA, señaló que en la Argentina "el estudio RENATA demostró que solo el 26.5% de las personas hipertensas tiene su presión arterial bien controlada".

"Este escaso grado de control encuentra tres grandes responsables: el paciente, el médico y el sistema de salud", comentó Zilberman.

Para elaborar el documento de SAHA se tomaron en cuenta más de 100 estudios científicos realizados en Argentina y en el Exterior. A su vez, José Alfie, Presidente del Comité Científico del Congreso, explicó que el lema elegido esta vez por la SAHA fue "Hipertensión en el mundo real; desafíos y dilemas", en referencia a las limitaciones para reproducir los resultados de los ensayos clínicos en el mundo de los pacientes "reales": "Estas limitaciones dependen en parte del paciente, para adoptar un estilo de vida saludable y adherir al tratamiento; y en parte dependen del médico, para incentivar y educar al paciente e indicar los fármacos en dosis y combinaciones efectivas", resalta el profesional.

¿Por qué tan bajo control?

Zilberman explicó que la adherencia al tratamiento es una variable compleja y difícil de evaluar en su totalidad, pese a lo cual en este documento de la SAHA "se han evaluado con minuciosidad todas las condiciones que intervienen" en la adhesión del paciente a su tratamiento: "No es sólo un problema de accesibilidad a la medicación o la posible existencia de efectos adversos de los fármacos o del costo económico, sino que también hay cuestiones culturales –puntualizó–. Hay pacientes que requerirán tratamiento farmacológico por más de 20, 40 o quizás 60 años, y eso también puede volverse un condicionante".

Para mejorar el control de la presión, la tarea del médico es detectar a los pacientes hipertensos lo antes posible, evaluar las posibles enfermedades asociadas, iniciar el tratamiento e ir ajustándolo hasta lograr un control adecuado y ayudar al paciente a que pueda seguirlo a largo plazo.

"En primer lugar, el médico debe procurar que el tratamiento logre llevar la presión del paciente a valores normales, por debajo de 140/90 mmHg", puntualizó Marcos Marín, uno de los autores del RENATA y que participó también en la toma de posición de la SAHA.

Por otra parte, comentó que "el médico siempre debe incentivar y educar al paciente para ayudarlo a seguir su tratamiento, y utilizar una menor cantidad de comprimidos para reducir las tomas diarias de medicación".

Los tratamientos farmacológicos para la hipertensión constan en general de varios medicamentos, y esto aumenta las posibilidades de que el paciente olvide alguna de las tomas en el día. Las combinaciones de dos o más medicamentos en una sola píldora, en este sentido, pueden colaborar en el mejoramiento de la adherencia al simplificarle la tarea al paciente.

"Esperamos que esta toma de posición contribuya a que la comunidad médica comprenda con mayor profundidad este complejo problema y que ello se traduzca en una mejor aproximación de todos los agentes de la salud con el paciente a fin de mejorar la adhesión al tratamiento a largo plazo", sintetizó Zilberman.