¿Cómo detectar un orgasmo fingido?

Lunes 11 de abril de 2016
Lo primero que hay que saber es que el orgasmo es producto del sistema simpático, que se encarga de organizar las cosas en el cuerpo para la pelea y la defensa, lo que hace que las reacciones involucren a todo el organismo y no a unas partes por separado.

En ese sentido, en un orgasmo real las contracciones involucran no solo a los músculos del departamento inferior, sino que se aprietan todos, incluidos los de los brazos, las piernas, el cuello, el abdomen y los de la cara. Desconfíe si el movimiento se produce en los aledaños del área íntima y no se acompaña de ninguna mueca.

Con el primer gemido una mirada a los pezones mostrará que ya no están tan rígidos y turgentes; es más, un orgasmo intenso los disminuye de tamaño y en alguno casos hasta los aplana. En otras palabras, si desde que se inicia el coito hasta que termina ellos sufren cambios bruscos de forma y tamaño, no lo dude, el asunto estuvo bueno.

La palidez y el clímax no se llevan para nada. Una cara enrojecida, al igual que el cuello y la parte alta del tórax, al punto que contrasta con las demás partes del cuerpo, indican goce pleno, a lo que hay que sumarle puntos si la respiración es agitada y desordenada.

Déjenme decirles que las palabras y sonidos que un orgasmo real deja escapar no son, para nada, estructurados y de contenido filosófico o propositivo.

Como todo el cuerpo se contrae, los músculos laríngeos, respiratorios y abdominales comprimen, de manera involuntaria, el cuerpo y la mera respiración puede transformarse en gemido, quejidos, frases sin sentido, malas palabras y hasta gritos. La duda cabe si en la cama aparecen discursos, análisis, conceptos y más de una frase coherente.

Si hay emisión de un fluido transparente proveniente de la uretra, eso que algunos se atreven a llamar eyaculación femenina, solo ocurre cuando el polvo es de sueño. Claro, no quiere decir que la sequía del mismo indique que se perdió el tiempo, porque no todas ellas pueden expulsarlo.

Si el interés sobre la veracidad orgásmica bordea lo investigativo, pues tomen la presión arterial y descubrirán que se eleva, lo mismo que la frecuencia cardiaca; si la pareja abre los ojos hallarán las pupilas dilatadas y también que la garganta está reseca.