El porno, la nueva amenaza para la virilidad de jóvenes

Estudios recientes sugirieron cierta correlación entre la disfunción eréctil y la pornografía. Los cerebros están "saboteados" y el sexo tradicional ya no los complace.
Lunes 11 de abril de 2016
En la actualidad, un adolescente promedio de 26 años probablemente haya tenido todas las herramientas disponibles para consumir contenidos sexuales explícitos desde muy joven, pero ¿cómo impactan todas esas vivencias en su vida adulta? Un número creciente de hombres están convencidos de que sus respuestas sexuales han sido saboteados porque sus cerebros fueron virtualmente 'condimentados' con el porno cuando eran adolescentes.

Esta generación ha consumido contenido explícito en cantidades y variedades nunca antes vistas, por medio de dispositivos diseñados para entregar el contenido con rapidez y de forma privada, todo en una edad en la que sus cerebros estaban más plásticos y más propensos al cambio, que en la adultez.

Estos jóvenes se sienten como involuntarios conejillos de indias en un experimento de una década de duración, y sin control, en el condicionamiento sexual. Y los resultados de este experimento, según destacó un informe de la revista Time, son literalmente una decepción.

"En mi último año de colegio secundario, tuve la oportunidad de tener sexo real, con una pareja real luego de tanto años de consumir pornografía de todo tipo y color. La chica me gustaba y me sentía atraído pero mi cuerpo no parecía estar interesado. Hubo una desconexión entre lo que quería en mi mente y cómo reaccionó mi cuerpo", compartió a Time un joven de Oregon, Estados Unidos. Para ese entonces ya se empezaba a hablar de disfunción eréctil inducida por la pornografía.

Por supuesto, hay preocupaciones mucho más amplias sobre el efecto de la pornografía en la sociedad que van más allá de las posibilidades de la disfunción sexual, incluyendo el hecho de que a menudo celebra la degradación de la mujer y normaliza la agresión sexual.

La combinación de acceso a Internet con el placer sexual y los mecanismos de aprendizaje del cerebro podrían hacer de la pornografía en línea un hábito con potenciales efectos psicológicos. La pornografía es una parte importante de la adolescencia como la tarea o el acné. "Es normal y está en todas partes", dicen los especialistas.

"Conocí a una chica preciosa y cuando íbamos a tener relaciones sexuales mi cuerpo no tuvo ninguna respuesta", dijo un joven. "Me asusté porque yo era joven, estaba en forma y me sentía súper atraído por ella". Las niñas adolescentes también lo sufren y reportan cada vez más que se espera de ellas un comportamiento casi de 'aspirantes a estrellas porno', sin vello en el cuerpo y tomando diferentes acitudes.

Estadísticas recientes sugirieron cierta correlación entre la disfunción eréctil y la pornografía. En 1992, aproximadamente el 5% de los hombres experimentó disfunción eréctil (DE) a los 40 años, según el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (NIH).

“Estos jóvenes logran tener una erección por medio de la pornografía pero no así con una mujer enfrente” sentenció el informe.